El régimen de La Habana anunció la reincorporación del ferry Perseverancia a la ruta entre Gerona y Batabanó, tras concluir un proceso de reparación que se prolongó diez días más de lo previsto. La embarcación, fundamental para el enlace marítimo de la Isla de la Juventud con la isla principal, arribó a su destino este fin de semana y se someterá a ajustes finales antes de reanudar el servicio comercial en medio de la profunda crisis de transporte que atraviesa el país.
El Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario (GEMAR) y la empresa armadora Prácticos de Cuba confirmaron que los trabajos de mantenimiento planificado concluyeron el 24 de diciembre. La información fue divulgada a través de las redes sociales por el ministro de Transporte del gobierno cubano, Eduardo Rodríguez Dávila, quien detalló que la embarcación superó las pruebas de muelle y mar requeridas para su certificación. Sin embargo, el funcionario omitió profundizar en las causas estructurales que obligaron a someter a la nave a una intervención de tal magnitud apenas dos años después de su puesta en marcha.
Según las cifras compartidas por el titular del sector, el Perseverancia fue varado en el dique seco del astillero Caribbean Drydock Company (CDC SA), en la bahía de La Habana, entre el 7 de octubre y el 25 de diciembre. El proceso se extendió diez días adicionales respecto al cronograma inicial debido a «imprevistos surgidos en el proceso», una justificación habitual en la burocracia cubana para enmascarar la ineficiencia, la falta de materiales y la desorganización productiva que caracterizan a la economía centralizada de la isla.
El plan de mantenimiento ejecutado incluyó más de 50 tareas técnicas para intentar recuperar la condición operativa de la embarcación. Entre las intervenciones más críticas, Rodríguez Dávila resaltó la sustitución de hélices propulsoras, elementos del sistema de gobierno y líneas de ejes, así como la restitución del sistema de refresco de los diésel-generadores. También se realizó limpieza del casco, sustitución del sistema de protección anódica, mantenimiento de sistemas eléctricos, instalación de una planta eléctrica de emergencia, pintura y renovación de cabos de amarre y equipos de comunicación.
Asimismo, las autoridades de la isla informaron sobre mejoras orientadas al servicio de pasajeros, tales como la instalación de un local para enfermería, la construcción de una escalera para facilitar el acceso a personas con capacidades especiales, y la reparación de los sistemas de climatización y suministro de agua fría en los salones. Estas mejoras, presentadas como logros del ejecutivo cubano, revelan en realidad las precarias condiciones en las que operaba la nave desde su inauguración, evidenciando la improvisación con la que se gestionan los recursos estatales.
Para hacer frente a esta reparación, el régimen destinó una inversión superior a los 550.000 euros, financiados por el esquema económico de GEMAR y el erario nacional. Esta cifra, elevada para los estándares de la empobrecida economía cubana, también incluye el aseguramiento de recambios para los próximos seis meses. El gasto pone de manifiesto la dependencia de divisas y la falta de una industria nacional capaz de sostener su propia flota mercante y de pasajeros sin recurrir a importaciones costosas en el mercado internacional.
El ferry Perseverancia comenzó a prestar servicios el 20 de agosto de 2023, operando de manera intermitente hasta el 3 de octubre de 2025, fecha en la que realizó su último viaje antes de ser retirado para su reparación. En ese período, la embarcación completó 716 viajes, transportó 297.904 pasajeros y movilizó 82.311 toneladas de carga. El ministro destacó estas cifras como prueba del «papel esencial» de la nave en el transporte hacia la Isla de la Juventud, un territorio que sufre el aislamiento y el desabastecimiento agravado por la ineficacia del Estado.
El colapso del transporte y el aislamiento estructural
La reincorporación del Perseverancia ocurre en un contexto de colapso generalizado de los servicios de transporte en Cuba. La falta de piezas de repuesto, el envejecimiento de la flota y la escasez crónica de combustible han paralizado gran parte del sistema ferroviario, terrestre y marítimo del país. Para los habitantes de la Isla de la Juventud, la conexión marítima no es un lujo, sino la única vía de acceso masivo a alimentos, medicinas y bienes básicos que el régimen de La Habana es incapaz de garantizar en los mercados locales. La interrupción del servicio del ferry durante casi tres meses ha profundizado la crisis de abastecimiento en el territorio especial.
La dictadura cubana ha mantenido durante décadas un modelo de gestión estatal que ha ahogado la productividad y provocado el deterioro progresivo de la infraestructura nacional. El caso del Perseverancia es un ejemplo de la tónica general: embarcaciones y vehículos que requieren reparaciones constantes y costosas debido a la falta de un mantenimiento preventivo adecuado y a la baja calidad de los insumos disponibles. Mientras el gobierno cubano destina millones de dólares a empresas de importación ineficientes o a infraestructura turística selectiva, las vías de comunicación para la población civil permanecen en estado de ruina.
Antecedentes de inestabilidad marítima
La historia del transporte marítimo hacia la Isla de la Juventud está plagada de accidentes, interrupciones y tragedias evitables. Desde el hundimiento del remolcador 13 de Marzo en 1994, que costó la vida a decenas de cubanos que intentaban huir de la isla, hasta los frecuentes paros técnicos de los ferries actuales, la política de aislamiento y control del régimen ha marcado el desarrollo de estas rutas. En los últimos años, la Isla de la Juventud ha sido escenario de protestas cívicas motivadas por el desabastecimiento y las dificultades de transporte, las cuales han sido respondidas con represión y censura por parte de las fuerzas del orden.
Anteriormente, la Isla de la Juventud dependía de embarcaciones como el Argoyang y el Pipa, muchas de las cuales fueron retiradas de circulación por su estado deplorable. La entrada en operaciones del Perseverancia en 2023 fue presentada por la propaganda oficial como una solución definitiva a los problemas de conectividad de la isla. Sin embargo, la rápida necesidad de un reacondicionamiento integral que costó más de medio millón de euros desmiente las promesas de eficiencia del ejecutivo cubano y expone la fragilidad de los sistemas logísticos del país.
Implicaciones y perspectivas futuras
La reapertura de la ruta del Perseverancia, aunque necesaria para los habitantes de Gerona y Batabanó, no resuelve la crisis estructural del transporte en Cuba. Con el aseguramiento de repuestos limitado a solo seis meses, la incertidumbre sobre la continuidad del servicio planea sobre la vida de los Isleños. La incapacidad del régimen de La Habana para garantizar un sistema logístico estable obligará a la población a seguir dependiendo de la improvisación y de la beneficencia externa. Mientras la dictadura mantenga el monopolio de la economía y reprima cualquier iniciativa ciudadana o privada que pueda salvar la infraestructura nacional, los cubanos seguirán sufriendo las consecuencias de un Estado fallido en materia de servicios públicos.