Por Redacción Reporte Cuba Ya Diciembre 30, 2025
En medio de un panorama marcado por la inestabilidad del servicio eléctrico y el malestar ciudadano, el régimen cubano ha comenzado a apostar por la tecnología de almacenamiento como su nueva tabla de salvación. El titular de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, informó este sábado sobre el inicio del montaje de un Sistema de Almacenamiento de Energía (BESS, por sus siglas en inglés) en el municipio de Cueto, provincia de Holguín. El anuncio, realizado paradójicamente por el Canciller y no por las autoridades directas de Energía y Minas, sugiere una fuerte búsqueda de legitimidad internacional o inversión extranjera detrás de estos proyectos.
Según la información oficial difundida y replicada por medios estatales como Granma, este sistema tiene como objetivo almacenar el «excedente de energía» generado en períodos de baja demanda para ser utilizado en momentos críticos o cuando ocurren fallas en la generación. Sin embargo, este planteamiento técnico choca con la realidad cotidiana del cubano: en un país donde el déficit de generación es crónico y los apagones son la norma, hablar de «excedente» para almacenar suena, para muchos expertos y ciudadanos, como una meta lejana más que una realidad inmediata.
Un dato que no debe pasar desapercibido es la ejecución de la obra, la cual se lleva a cabo en colaboración con la Unión Constructora Militar (UCM). La participación directa de los militares en la infraestructura eléctrica confirma la tendencia del gobierno de mantener bajo la órbita de las Fuerzas Armadas las inversiones más sensibles del país, tal como sucede con el turismo. Este despliegue militar en Cueto es parte de un plan mayor que pretende instalar tecnologías similares en otros puntos estratégicos, buscando una supuesta resiliencia ante un sistema que ha colapsado por falta de mantenimiento e inversión oportuna durante décadas.
Técnicamente, los sistemas BESS son herramientas útiles a nivel global para suavizar fluctuaciones, especialmente cuando se integran con energías renovables intermitentes como la solar o la eólica. El gobierno asegura que esto permitirá modernizar el sector y reducir la vulnerabilidad ante las constantes roturas de las obsoletas centrales termoeléctricas. No obstante, sin una inyección capital masiva para reparar las plantas generadoras base o instalar nuevos parques solares funcionales, las baterías por sí solas no pueden crear energía, solo gestionarla.
Desde Reporte Cuba Ya, mantenemos el escepticismo sobre si estas medidas lograrán un impacto tangible a corto plazo en los hogares cubanos o si quedarán como otro proyecto inconcluso en la larga lista de experimentos estatales. Mientras se habla de «soberanía energética» y «sostenibilidad ambiental», la población sigue esperando una estabilidad que no llega, enfrentando noches oscuras y la incertidumbre de un sistema eléctrico remendado.
Participa en el debate: ¿Consideras que la inversión en baterías es la prioridad correcta cuando las termoeléctricas se están cayendo a pedazos? ¿Qué opinas de que sean los militares quienes construyan estas obras?
Tu voz es importante para nosotros. Si tienes información sobre la situación en tu provincia, denuncias sobre el servicio eléctrico o cualquier otro tema, contáctanos directamente. Garantizamos tu anonimato y confidencialidad.
📱 WhatsApp: +49 1521 3315808 🌐 Síguenos en nuestras redes sociales para mantenerte informado sin censura.