Por: Redacción Reporte Cuba Ya | Fuente: Yois Ramos
La crisis en Cuba no golpea a todos por igual. Mientras la población de Contramaestre, en Santiago de Cuba, enfrenta una de las etapas más críticas de desabastecimiento y colapso de servicios, una investigación ciudadana ha puesto al descubierto una presunta trama de corrupción que involucra a funcionarios de la Asamblea Municipal, inspectores y oficiales de la Seguridad del Estado. La denuncia, detallada y expuesta públicamente por la fuente Yois Ramos, describe una maquinaria de impunidad donde los recursos públicos son saqueados para beneficio de una élite local.
En el ojo del huracán se encuentra Karel López Vázquez, figura de la Asamblea Municipal, señalado por múltiples testimonios como el operador principal de una red de tráfico de influencias y desvío de recursos. Las acusaciones son graves y variadas: desde el uso de su cargo para ejercer acoso sexual y silenciar denuncias mediante amenazas, hasta la gestión de un mercado negro de combustible. En un municipio donde el transporte y la energía son lujos, se alega que el combustible estatal es extraído con la complicidad de intermediarios para su venta ilegal o intercambio de favores.
La investigación arroja luz sobre cómo opera esta presunta corrupción institucionalizada. Se menciona a Iludis Arias, vinculada al Consejo Popular Lumumba, como una de las beneficiarias directas en la extracción de gasolina, saltándose los canales legales que asfixian al ciudadano común. Sin embargo, lo que permite que este esquema sobreviva no es solo la audacia de los implicados, sino la protección desde las sombras. Los testimonios apuntan directamente a la complicidad de la Seguridad del Estado, mencionando específicamente al «Mayor Fito». Se alega que recursos destinados a obras públicas habrían sido desviados en el pasado para la construcción de viviendas particulares de estos altos mandos, creando una deuda de favores que hoy se paga con impunidad.
El entramado económico de esta red también ha sido expuesto. Se denuncia la existencia de una MIPYME ubicada en el reparto Rodolfo Rodríguez, registrada a nombre de un testaferro conocido como Osnay, pero que respondería a los intereses de López Vázquez. Este negocio, que comercializa incluso productos de la canasta básica desaparecidos de las bodegas, operaría con patente de corso. Según la denuncia, multas cuantiosas impuestas al establecimiento han sido retiradas por órdenes «de arriba», con la intervención directa de la jefa de inspectores del municipio, desautorizando a los funcionarios honestos y demostrando que la ley en Cuba tiene precio y apellidos.
Esta estructura, identificada por los denunciantes como la red de «Los Alfaro», pone de manifiesto una realidad dolorosa: el sistema de control en Cuba parece estar diseñado para reprimir al que piensa distinto, no al que roba al pueblo. La Seguridad del Estado, tan eficiente para vigilar a los opositores, parece ciega ante el desfalco de los bienes nacionales cuando los perpetradores son «cuadros» leales al sistema.









Desde Reporte Cuba Ya, nos hacemos eco de esta valiente denuncia ciudadana que rompe el cerco del silencio. La situación en Contramaestre es un espejo de la descomposición moral e institucional que atraviesa el país, donde el llamado «bloqueo interno» es ejecutado por los mismos que piden sacrificio al pueblo.
¿Qué opinas?
- ¿Es posible erradicar la corrupción en Cuba cuando los encargados de vigilar son parte del negocio?
- ¿Cómo afecta a la moral del pueblo ver que los recursos de todos terminan en las casas y negocios de los dirigentes?
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Asi opera todos los Gobiernos de toda Cuba en GRANMA es igual.