La muerte de un recluso con VIH vuelve a poner en el centro del debate las precarias condiciones del sistema penitenciario cubano. Yaciel Antúnez Antúnez, de 41 años y residente en la ciudad de Cienfuegos, falleció el pasado 6 de diciembre en la prisión para personas con VIH/SIDA de Santa Clara, en la provincia de Villa Clara, en circunstancias que apuntan a una posible falta de atención médica oportuna.
La información fue confirmada por la organización legal independiente Cubalex, tras una denuncia inicial publicada por la página de Facebook “Nio reportando un crimen”. Según estas fuentes, Antúnez Antúnez habría contraído una enfermedad grave durante su reclusión, asociada a las malas condiciones sanitarias del penal.
Familiares relataron que el estado de salud del recluso ya era crítico días antes de su fallecimiento. Durante una visita realizada el 27 de noviembre, Yaciel presentó mareos intensos, fuertes dolores de cabeza y episodios de desmayo. En ese momento fue llevado a la enfermería de la prisión y, posteriormente, trasladado al hospital nuevo de Santa Clara debido al agravamiento de su condición.
Una vez ingresado en el centro hospitalario, Antúnez Antúnez entró en coma y falleció dos días después, el 6 de diciembre. De acuerdo con Cubalex, los familiares no fueron informados oficialmente sobre la gravedad de su estado. Fue otro recluso quien logró contactar a su madre para alertarla de la situación, lo que permitió que viajara de urgencia desde Cienfuegos. Cuando llegó, su hijo ya se encontraba en coma.
La fuente familiar denunció además que Yaciel Antúnez no recibió tratamiento antirretroviral ni otros medicamentos esenciales durante el tiempo que permaneció recluido en esa prisión, una omisión especialmente grave tratándose de un paciente con VIH.
Este caso no es un hecho aislado. Según datos documentados por Cubalex, en lo que va de 2025 se han registrado al menos 39 muertes de personas privadas de libertad en cárceles cubanas, la mayoría vinculadas a negligencia médica, falta de medicamentos y ausencia de garantías básicas de salud y dignidad humana.
Las prisiones cubanas, especialmente aquellas destinadas a personas con enfermedades crónicas, continúan siendo señaladas por organizaciones de derechos humanos como espacios de alto riesgo, donde la vida de los reclusos depende más de la resistencia física que de un sistema de atención sanitaria funcional.
❓ Preguntas para el debate
¿Quién responde por estas muertes en las cárceles cubanas?
¿Puede el Estado garantizar atención médica mínima a personas bajo su custodia?
¿Cuántas vidas más tendrán que perderse para que se reconozca la crisis penitenciaria en Cuba?
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