Por: Redacción Reporte Cuba Ya
En un intento por mitigar el colapso casi total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), dos buques cargados con combustible han partido desde México con destino a Cuba. Según datos de rastreo marítimo del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, facilitados a la agencia EFE, las embarcaciones transportan un total de 80.000 barriles. Este envío llega en uno de los momentos más críticos para la población cubana, que enfrenta jornadas de apagones que superan las 20 horas en gran parte del territorio nacional, paralizando la economía y la vida doméstica.
Los buques identificados son el Ocean Mariner y el Eugenia Gas, ambos con bandera de Liberia. El reporte indica que el Eugenia Gas ya se encuentra navegando cerca de la costa norte cubana con rumbo al puerto de Moa, en la provincia de Holguín, tras haber cargado en el complejo Pajaritos de la estatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). Por su parte, el Ocean Mariner estaría completando su carga en las mismas instalaciones mexicanas para zarpar en breve hacia la Isla.
A pesar de que la propaganda oficial podría presentar este arribo como una victoria, las matemáticas ofrecen una realidad mucho más cruda. Los analistas del sector energético señalan que 80.000 barriles representan, en el mejor de los casos, «algo más» del déficit de un solo día. Se estima que las necesidades diarias de Cuba rondan los 110.000 barriles, y la producción nacional apenas cubre unos 40.000. Por tanto, este envío es apenas un paliativo momentáneo que no resolverá la crisis estructural ni encenderá los circuitos de forma sostenida.
El contexto geopolítico añade otra capa de complejidad y tensión. La dependencia de Cuba hacia Venezuela, su principal aliado energético, se ve amenazada por el incremento de las sanciones y la vigilancia estadounidense. El pasado 16 de diciembre, el expresidente Donald Trump anunció medidas restrictivas que describió como un «bloqueo total» a los petroleros vinculados a Caracas. Esta presión ya tuvo consecuencias visibles con la reciente incautación del petrolero Skipper por parte de Estados Unidos en el Caribe, acción que el régimen de La Habana calificó de «piratería y terrorismo marítimo».
Mientras Washington aprieta las tuercas, México se posiciona como el salvavidas diplomático y energético del castrismo. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, defendió este jueves la relación histórica con La Habana, desestimando las presiones del Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes de EE.UU., que sugirió que México debería «reconsiderar» su respaldo a las dictaduras de Cuba y Venezuela. Sheinbaum dejó claro que su política exterior mantendrá la línea de apoyo, marcando distancia con las directrices de la Casa Blanca.
Sin embargo, lo que más indignación genera entre la ciudadanía es la falta de transparencia en el manejo de estos recursos. Una investigación reciente del diario The New York Times, basada en documentos internos de PDVSA y datos de rastreo, ha revelado un esquema alarmante: parte del crudo que llega a Cuba o que se le asigna, terminaría siendo revendido en mercados asiáticos, principalmente en China. El objetivo del régimen sería obtener divisas líquidas («cash»), sacrificando la generación eléctrica interna. Esto explicaría por qué, a pesar de la llegada de buques, los apagones no cesan.
Desde Reporte Cuba Ya, continuaremos monitoreando la llegada y distribución real de este combustible. La narrativa oficial de «bloqueo» choca con la realidad de una gestión ineficiente y presuntos negocios oscuros a espaldas del sufrimiento del pueblo.
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