Por: Redacción Reporte Cuba Ya
La crisis energética en Cuba continúa sumando capítulos desalentadores. Lo que debía ser una noticia de alivio para la ciudadanía se ha transformado en otro obstáculo mayor para la estabilidad del servicio eléctrico. Las autoridades del sector confirmaron que la reparación del bloque 4 de la Termoeléctrica de Cienfuegos, averiado recientemente durante su proceso de arranque, no tendrá una solución inmediata, complicando severamente las proyecciones de generación a corto plazo.
Durante la reciente sesión de la Asamblea Nacional, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, fue portador de las malas nuevas. Según explicó el titular, tras un primer intento de arranque que parecía exitoso, una segunda prueba de medición culminó en una falla calificada como de «gran magnitud». Este incidente obliga a realizar una intervención profunda en la unidad. Aunque el funcionario aseguró que «se conoce la causa» y que el país cuenta con los recursos y piezas necesarios, fue tajante al admitir que el proceso demandará un «tiempo considerable», evitando comprometerse con una fecha exacta para la sincronización.
El impacto de esta noticia es doblemente negativo debido a los antecedentes inmediatos de la planta. El bloque 4 de Cienfuegos no es una unidad que simplemente «salió del sistema»; se trata de una máquina que estuvo fuera de servicio por más de un año, sometida a un mantenimiento prolongado que fue pospuesto en reiteradas ocasiones. La narrativa oficial vendió su reincorporación como un respiro inminente para el sistema, pero la realidad ha echado por tierra el esfuerzo acumulado y las expectativas de la población, sembrando nuevamente la incertidumbre sobre la calidad real de las reparaciones que se ejecutan.
Este fallo deja al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) con un margen de maniobra prácticamente nulo. El panorama operativo es crítico: Cienfuegos 4 se mantiene en la lista de seis unidades térmicas fuera de servicio, ya sea por averías o mantenimientos. Aunque la Unión Eléctrica (UNE) logró sincronizar la unidad 3 de Renté y prevé la entrada de Santa Cruz 3, estos aportes resultan insuficientes para contrarrestar el déficit estructural que golpea a la isla.
Más allá de las averías tecnológicas, el lastre principal sigue siendo la escasez de insumos. La falta de combustible y lubricantes mantiene fuera de combate más de 1.000 MW de potencia, afectando a más de 90 centrales de la generación distribuida y a la vital Central Fuel de Moa. Las cifras oficiales son alarmantes: tras un pico de afectación superior a los 2.000 MW durante el fin de semana, los pronósticos indican déficits que rondan los 1.980 MW en el horario nocturno, con riesgo de aumentar si la demanda supera lo estimado o si ocurre algún imprevisto adicional.
En conclusión, la salida indefinida del bloque de Cienfuegos no es solo un problema técnico, es un síntoma del deterioro profundo de la infraestructura energética nacional. Sin esta unidad, y con la crisis de combustible asfixiando la generación distribuida, los apagones continuarán siendo la norma diaria para las familias cubanas, sin que se vislumbre una estrategia efectiva que ofrezca luz al final del túnel.
Desde la redacción de Reporte Cuba Ya, seguiremos monitoreando la situación minuto a minuto.
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