Domingo, 27 de septiembre de 2026
ÚLTIMA HORA
Deportes

Lester Lescay abandona la selección cubana en busca de libertad y consolida su carrera deportiva en España

Lester Lescay abandona la selección cubana en busca de libertad y consolida su carrera deportiva en España

El atleta cubano Lester Lescay, campeón olímpico juvenil y actual medallista europeo bajo techo, ha consolidado su transición a la selección nacional española tras su salida de la isla en 2022. A sus 23 años, el santiaguero ha dejado atrás el estricto control del sistema deportivo de la isla para enfocarse en su carrera profesional, motivado principalmente por la búsqueda de libertades personales que el régimen de La Habana niega de manera sistemática a su ciudadanía.

En marzo de 2022, durante una competencia atlética en Belgrado, Lescay tomó la decisión de no regresar a Cuba, sumándose a la larga lista de deportistas que eligen el exilio. Su establecimiento en España y posterior obtención de la ciudadanía por matrimonio marcaron el inicio de una nueva etapa lejos de la vigilancia estatal. A diferencia de otros casos donde el rendimiento deportivo acelera los trámites migratorios, el atleta aseguró que su integración fue un proceso convencional, respaldado por el club Playas de Castellón y su entorno familiar, lo que le permitió empezar de cero sin las presiones burocráticas habituales de la isla.

En declaraciones recientes, el saltador de longitud fue tajante al explicar los motivos de su partida. Lejos de señalar únicamente las carencias materiales que aquejan a la población, Lescay apuntó directamente a la asfixia civil y política que impera en el país. «Simplemente me fui de Cuba porque no quería pasar mi juventud ahí, por tener más libertad», afirmó. Esta declaración se enmarca en un patrón recurrente entre los jóvenes cubanos, quienes priorizan el éxodo como única vía para escapar del control estatal, la censura y el autoritarismo que limitan su desarrollo personal y profesional.

Lescay fue una de las grandes promesas del atletismo cubano. Entre los 15 y 17 años experimentó un ascenso meteórico que lo llevó a coronarse como monarca en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires, en 2018. El deportista recordó esa etapa como un periodo de intensa presión, donde el sistema deportivo nacional exigía resultados inmediatos. «Fue muy rápido, casi no tuve tiempo de asimilarlo, solo saltaba tratando de que una competencia fuera mejor que la anterior», relató, evidenciando la maquinaria de producción de medallas que prioriza el resultado sobre el bienestar del atleta.

El contraste con su compatriota Juan Miguel Echevarría ilustra las deficiencias en la gestión del talento por parte de las autoridades de la isla. Mientras Echevarría explotó como estrella de inmediato, Lescay reconoció una progresión más pausada. «A veces se pierde la paciencia muy rápido con los jóvenes, pero uno no puede desesperarse», señaló. Esta reflexión expone la rigidez de un aparato deportivo que descarta o marginaliza a quienes no cumplen de inmediato con las expectativas del gobierno cubano, exponiendo la falta de un acompañamiento estructurado a largo plazo.

La adaptación en España contó con el respaldo de figuras como el también cubano nacionalizado español Luis Felipe Meliz, quien funge como su entrenador y ha sido pieza clave en su proceso de crecimiento. La incertidumbre que acompaña a todo emigrante fue mitigada por el respaldo de su club y el patrocinio de la marca Puma, factores que en Cuba serían impensables bajo el modelo estatal centralizado, donde los atletas rara vez perciben beneficios económicos acordes a su rendimiento internacional y dependen de la asignación estatal para su subsistencia.

En 2024, Lescay debutó oficialmente con la selección española en el Campeonato Europeo de pista cubierta en Apeldoorn, Países Bajos, obteniendo una medalla de bronce compartida con el italiano Mattia Furlani. El atleta confesó haber competido lesionado, casi sin poder correr, y teniendo que infiltrarse para saltar. Recientemente, participó en la Primera División del Campeonato Europeo por Naciones en el estadio Vallehermoso de Madrid. Aunque no logró ubicarse entre los ocho primeros, aportó puntos clave para su equipo en una competencia dominada por el griego Miltiadis Tentoglou, quien impuso la mejor marca del año con 8.46 metros.

El éxodo deportivo como síntoma del colapso nacional

La historia de Lester Lescay no es un caso aislado, sino el reflejo de una crisis estructural que ha diezmado al deporte cubano en la última década. La falta de libertades, sumada al colapso económico, la hiperinflación y el desabastecimiento crónico de equipos e infraestructura, ha provocado un éxodo masivo de atletas de élite en disciplinas como el boxeo, el atletismo y el béisbol. El régimen de La Habana ha perdido a cientos de figuras que prefieren renunciar a representar a la bandera nacional antes que seguir sometidos a las precarias condiciones de vida y a la estricta vigilancia ideológica.

Históricamente, la dictadura cubana ha utilizado el deporte como una vitrina política para legitimarse ante la comunidad internacional y mantener un relato de falsa superioridad. Sin embargo, el modelo de control estatal ha colapsado bajo su propio peso. Los atletas son tratados como propiedad del Estado, con salarios de miseria, restricciones para competir en el extranjero y trabas burocráticas constantes que frenan su inserción en circuitos profesionales rentables. Cuando un joven como Lescay decide emigrar, no solo busca mejores contratos, sino escapar de un sistema que confisca su futuro.

El ejecutivo cubano mantiene una política punitiva hacia quienes deciden abandonar las filas nacionales durante giras internacionales, tachándolos de «desertores» y aplicándoles sanciones que les impiden regresar a la isla o competir en eventos internacionales bajo otra bandera sin cumplir severas penalidades de espera. Esta actitud vengativa contrasta con la integración que deportistas cubanos encuentran en naciones democráticas, donde su talento es valorado y respetado sin condicionamientos políticos, logrando reconstruir sus vidas en un entorno de plenas garantías civiles.

Perspectivas futuras y el costo del autoritarismo

De cara al futuro, Lescay se enfoca en superar su marca personal de 8.35 metros y competir con éxito en el próximo Campeonato Mundial en Japón, previsto para septiembre. El atleta asume este reto con una mentalidad individual, consciente de que su éxito o fracaso dependerá exclusivamente de su rendimiento, libre ya de las ataduras y presiones del aparato estatal cubano. «Ahí sí no habrá equipo de por medio: seré solo yo compitiendo, y si fallo, el daño será exclusivamente para mí», afirmó, destacando la responsabilidad personal que conlleva la verdadera libertad profesional.

El caso de este joven saltador deja una lección evidente sobre el costo de la represión. Mientras el gobierno cubano celebra de manera retórica el pasado glorioso de su deporte, la realidad impone que el talento se fugue en busca de lo más básico: libertad y oportunidades. La pérdida de atletas como Lester Lescay representa no solo un fracaso deportivo para la isla, sino la confirmación de que un sistema que asfixia a su juventud y limita sus aspiraciones está condenado al ostracismo y al vacío institucional.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
Escrito por

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.