Domingo, 27 de septiembre de 2026
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Pacientes fallecen en salas de urgencias en Cuba ante el colapso hospitalario y la escasez crítica de medicamentos

Pacientes fallecen en salas de urgencias en Cuba ante el colapso hospitalario y la escasez crítica de medicamentos

Las salas de emergencia de los hospitales cubanos se han convertido en escenarios de muertes evitables debido a la falta de medicamentos básicos, condiciones de higiene deplorables y la reutilización forzosa de material médico desechable. Según testimonios de especialistas del sector, el régimen de La Habana oculta la verdadera magnitud de la crisis sanitaria al registrar en las estadísticas oficiales solo la causa final del fallecimiento, omitiendo deliberadamente las precarias condiciones hospitalarias que provocaron el deceso.

Profesionales de la salud que laboran en centros de urgencias en La Habana, bajo estricta condición de anonimato por temor a represalias y despidos, han confirmado que el número de decesos diarios supera ampliamente las cifras manejadas por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP). La principal causa de mortalidad no radica en patologías intratables, sino en la ausencia absoluta de fármacos esenciales para estabilizar a los pacientes en estado crítico. Un especialista relató el caso de una mujer de 40 años que ingresó con acidosis metabólica severa, acompañada de vómitos y diarreas, y falleció por la inexistencia de un recurso tan elemental y económico como el bicarbonato.

A la escasez de medicamentos se suman las pésimas condiciones de asepsia que imperan en los centros asistenciales. Los galenos y enfermeros se ven obligados a reutilizar utensilios médicos que por norma internacional y protocolos de bioseguridad deberían ser desechables tras un solo uso. Esta práctica, derivada de la grave escasez material, desencadena procesos infecciosos que complican severamente las patologías de base de los pacientes o los conducen directamente a la muerte. Las estadísticas oficiales, sin embargo, eluden esta realidad sistemáticamente.

Manipulación de datos y silencio institucional

En los certificados de defunción y en los registros del Estado solo se contabiliza el evento final, como un paro cardíaco o respiratorio, maquillando la responsabilidad institucional y ocultando el colapso del sistema. La totalidad de los fallecimientos en la isla se recoge en los Anuarios Demográficos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), pero la entidad estatal se limita a detallar las causas de muerte y el monto general, sin especificar jamás las condiciones de negligencia o abandono que llevaron a esos decesos.

Ante la inoperancia del Estado, los médicos se enfrentan al dilema ético de indicar a los familiares que busquen los medicamentos por su cuenta en el mercado informal. Plataformas como Revolico, o grupos en redes sociales como WhatsApp, Telegram y Facebook, se han convertido en la única farmacia disponible para los cubanos. Allí se ofertan desde antibióticos y antihipertensivos hasta jeringuillas y guantes, la mayoría en total ausencia en las farmacias estatales. Los precios oscilan según la demanda, escapando del alcance de la mayoría de la población.

Por ejemplo, cada bulbo de penicilina o Rocephin puede costar unos 700 CUP (casi 2 USD cada uno). Dado que un ciclo completo de tratamiento suele durar de siete a diez días, el paciente o sus familiares deben adquirir alrededor de 21 bulbos, gastando unos 14.700 CUP (alrededor de 40 USD), una cifra que equivale a siete veces el salario mínimo vigente en el país. El ejecutivo cubano, a través del MINSAP, había mantenido la prohibición de aceptar medicamentos adquiridos fuera de las instituciones hospitalarias, pero la magnitud de la crisis ha forzado a relajar esta medida, admitiendo tácitamente la incapacidad del Estado para abastecer a sus propios centros de salud.

Éxodo masivo y desmotivación del personal sanitario

El Sistema Nacional de Salud no solo carece de recursos materiales, sino también de capital humano. Cifras oficiales publicadas a finales de 2024 por la ONEI revelan que casi 15.000 trabajadores de la salud abandonaron sus puestos solo en 2023. La entidad estatal especificó que en ese año trabajaban en el MINSAP unos 13.303 trabajadores menos que los registrados en 2022, incluyendo estomatólogos, enfermeros, técnicos superiores y tecnólogos. En un solo hospital de La Habana, dos tercios de los médicos solicitaron la baja laboral en el último año, recayendo una carga de trabajo asfixiante sobre el personal que permanece.

La migración y el traslado a la economía privada (MIPYMES) responden a la imposibilidad de subsistir con los salarios del sector y al desgaste emocional de no poder ayudar a los pacientes. Un especialista con más de 30 años de experiencia y múltiples niveles de profesionalización percibe unos 13.000 pesos mensuales (aproximadamente 36 USD), una suma que apenas alcanza para comprar una caja de pollo, algunos pomos de aceite o cartones de huevos. Médicos y enfermeras optan por emplearse como cajeros en mercados privados, dependientes en agromercados, herreros o en servicios de mensajería y manicura, huyendo de la frustración de ver morir a sus pacientes sin poder ofrecer una solución terapéutica.

Contexto: El fracaso estructural de un sistema en ruinas

La crisis hospitalaria es un reflejo directo del fracaso del modelo económico y social impuesto por la dictadura cubana. El Anuario Demográfico de Cuba 2023 evidencia una paradoja demográfica alarmante: entre 2014 y 2023 fallecieron 1 millón 135.614 cubanos. Además, entre 2020 y 2023, la isla perdió más de un millón de habitantes debido al éxodo masivo. Sin embargo, a pesar de contar con una menor densidad poblacional tras la pandemia de COVID-19, el número de defunciones se ha incrementado, una tendencia directamente proporcional al deterioro de la atención médica y la incapacidad del sistema para responder a emergencias o procesos virales simples.

Este colapso no es un fenómeno repentino, sino la culminación de décadas de subinversión, centralización burocrática y dependencia del sector médico como mercancía de exportación para captar divisas. Mientras el gobierno cubano se ufanaba internacionalmente de poseer un sistema sanitario de primer nivel, la infraestructura interna se desmoronaba. Hoy, aproximadamente el 80% de los servicios que se ofrecían antes de la pandemia no funcionan o lo hacen de manera precaria. Las salas de urgencias operan sin sondas vesicales, sin sondas nasogástricas, sin manitol para tratar la inflamación cerebral o la insuficiencia renal, y carentes de drogas vasoactivas.

La hiperinflación y la devaluación constante del peso cubano han agravado la exclusión social en el sector de la salud. Las familias no solo enfrentan el desabastecimiento generalizado, sino que deben asumir el costo total de su propia atención médica en un mercado negro especulativo. La represión y el control estatal impiden que los profesionales de la salud denuncien abiertamente esta situación, obligándolos a practicar la autocensura para conservar empleos que, irónicamente, no les garantizan la subsistencia básica.

Implicaciones y panorama futuro

La desintegración del sistema sanitario cubano representa una violación sistemática del derecho a la salud y a la vida. La dictadura cubana mantiene una política de silencio oficial, negando el acceso a información transparente sobre la mortalidad hospitalaria y las verdaderas causas del deceso de cientos de cubanos en las salas de urgencias. Esta falta de rendición de cuentas consolida un escenario de impunidad institucional donde la negligencia estatal se normaliza bajo el pretexto del bloqueo, mientras el régimen evade su responsabilidad en la gestión y administración de los recursos del país.

De continuar esta trayectoria, la isla se encamina hacia un colapso sanitario total, con un aumento exponencial de muertes evitables y una fuga irreversible de talento médico hacia el extranjero o hacia el sector privado no estatal. La comunidad internacional y los organismos de derechos humanos deben exigir a las autoridades de la isla transparencia en las estadísticas de salud y el cese de la persecución contra los profesionales que intentan denunciar la realidad. Mientras tanto, la ciudadanía cubana continúa pagando con su vida las consecuencias de un sistema autoritario que ha demostrado ser incapaz de garantizar su bienestar y seguridad más básica.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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