La petrolera estatal mexicana PEMEX elevó sus exportaciones de crudo a la isla en 2024 hasta un promedio de 20.100 barriles diarios, un aumento del 20% respecto al año anterior, según revela su informe financiero más reciente presentado ante la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (SEC). El incremento se produce en medio de la profunda crisis energética que atraviesa Cuba y a pesar de las graves dificultades financieras y operativas que enfrenta la propia empresa mexicana, cuya deuda supera los 101.000 millones de dólares.
El documento, citado por la agencia Reuters, detalla que las exportaciones fueron realizadas a través de la subsidiaria Gasolinas Bienestar y que el valor total de los envíos alcanzó los 600 millones de dólares, lo que representa un incremento del 50% respecto a las cifras reportadas en 2023. Este aumento significativo en el valor de las ventas se produce en un contexto en el que el régimen de La Habana atraviesa una de sus peores crisis energéticas, con apagones prolongados que afectan a toda la población y un sistema eléctrico al borde del colapso total.
Según el informe remitido a la SEC, las ventas de crudo a Cuba representaron el 2,8% del total de las exportaciones de la petrolera mexicana, mientras que los productos refinados exportados constituyeron el 0,7% del total. En cuanto a los derivados del petróleo refinado, los envíos experimentaron una disminución del 18% respecto al año anterior, situándose en un promedio de 2.700 barriles diarios. La compañía no ha especificado si estos envíos se han realizado bajo condiciones preferenciales o si continuarán durante 2025.
Opacidad en los mecanismos de pago
Uno de los aspectos más controvertidos de esta operación comercial es la falta de transparencia en los mecanismos de pago utilizados por el gobierno cubano para adquirir estos hidrocarburos. Aunque PEMEX ha clasificado oficialmente los envíos como ventas, en el pasado varias fuentes consultadas por Reuters señalaron que algunas de estas entregas pudieron haberse realizado como donaciones, algo que la petrolera nunca ha aclarado de manera categórica.
En su informe, la empresa estatal mexicana señala que las ventas realizadas a través de Gasolinas Bienestar «se llevan a cabo mediante contratos denominados en pesos a las tasas de mercado vigentes» y asegura que cuenta con «procedimientos para garantizar que dichas ventas se realicen de acuerdo con la legislación aplicable». Sin embargo, la compañía no ha respondido a las solicitudes de información sobre la continuidad de las exportaciones durante 2025 ni sobre los términos contractuales específicos de estos acuerdos.
La opacidad que rodea estas transacciones comerciales resulta especialmente preocupante considerando el historial del régimen cubano en materia de gestión de recursos y la falta de mecanismos de control o auditoría pública que permitan verificar el destino final de los hidrocarburos recibidos. La ausencia de información clara sobre las condiciones financieras de estos envíos plantea interrogantes legítimas sobre si se trata de operaciones comerciales estrictamente privadas o si existen acuerdos bilaterales de carácter político que escapan al escrutinio público.
La crisis de PEMEX y el costo de sostener a la dictadura cubana
El incremento de los envíos de petróleo a Cuba cobra una relevancia especial cuando se examina la situación de la propia PEMEX, que atraviesa uno de sus momentos más críticos. La producción de crudo y condensado de la petrolera cayó un 11% durante el último año, situándose en un promedio de 1,6 millones de barriles diarios. A esta disminución en la producción se suma una deuda financiera que supera los 101.000 millones de dólares, complementada con otros 20.000 millones de dólares adeudados a proveedores.
El hecho de que una empresa en situación financiera tan precaria haya incrementado significativamente sus exportaciones a Cuba genera cuestionamientos sobre las prioridades de la política energética mexicana y sobre el papel que desempeña el apoyo de Petróleos Mexicanos en la supervivencia del régimen de La Habana. Mientras PEMEX lucha por mantener su producción y hacer frente a sus compromisos financieros, destina recursos valiosos a sostener a un gobierno que ha demostrado reiteradamente su incapacidad para gestionar la infraestructura energética de la isla.
El colapso energético de Cuba: responsabilidad del régimen
Cuba atraviesa una crisis energética de proporciones extraordinarias, con apagones generalizados que en ocasiones han superado las 24 horas continuas en provincias enteras y un sistema eléctrico nacional que opera muy por debajo de su capacidad instalada. La dictadura cubana, encabezada por Miguel Díaz-Canel, ha atribuido sistemáticamente la escasez de combustible al embargo de Estados Unidos, argumentando que esta medida dificulta la adquisición de hidrocarburos y piezas de repuesto para el mantenimiento de las termoeléctricas.
Sin embargo, el argumento del embargo resulta insuficiente para explicar la magnitud del desastre energético. Durante décadas, las autoridades de la isla han destinado cientos de millones de dólares al sector turístico, priorizando la construcción de hoteles de lujo y instalaciones para visitantes extranjeros, mientras que la inversión en infraestructura energética ha sido sistemáticamente postergada. Las termoeléctricas cubanas, en su mayoría construidas hace más de cuatro décadas, operan muy por debajo de su capacidad debido a la falta de mantenimiento adecuado y a la ausencia de inversiones significativas en modernización.
La gestión deficiente del sector energético es solo una manifestación más de la crisis estructural que afecta a la isla. La economía cubana se encuentra en una espiral de declive acelerado, con una inflación descontrolada que ha erosionado drásticamente el poder adquisitivo de la población, un desabastecimiento crónico de productos básicos y un éxodo migratorio sin precedentes que ha visto a cientos de miles de cubanos abandonar el país en los últimos años. La incapacidad del ejecutivo cubano para garantizar servicios básicos como el suministro eléctrico ha profundizado el descontento social y ha evidenciado el fracaso del modelo económico y político impuesto hace más de seis décadas.
Antecedentes del apoyo energético a Cuba
El apoyo de México a Cuba en materia energética no es un fenómeno nuevo. Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, el gobierno mexicano consolidó una política de acercamiento y respaldo al régimen de La Habana que se ha materializado en múltiples envíos de combustible, alimentos y materiales de construcción. En 2022, ante la grave crisis energética que ya afectaba a la isla, México realizó envíos significativos de diésel y otros combustibles para mitigar los apagones que paralizaban al país.
El papel de PEMEX como proveedor energético de Cuba se inserta en una red más amplia de apoyo internacional que ha permitido al régimen cubano mantener un mínimo de funcionamiento en su economía a pesar de la incapacidad para generar recursos propios. Históricamente, Venezuela ha sido el principal proveedor de petróleo a la isla, aunque los envíos venezolanos han disminuido significativamente en los últimos años debido a la propia crisis del sector petrolero en ese país sudamericano. Esta reducción ha incrementado la dependencia cubana de otros proveedores, entre los que México ha adquirido una relevancia creciente.
La continuidad de estos envíos durante 2025 y la eventual modificación de las políticas energéticas mexicanas hacia Cuba bajo la nueva administración remain como interrogantes clave. Lo que resulta evidente es que, sin el apoyo externo de países como México y Venezuela, la crisis energética cubana alcanzaría niveles aún más catastróficos, lo que plantea preguntas sobre la sostenibilidad de un modelo que depende del respaldo permanente de terceros países para mantener un funcionamiento mínimo. Mientras tanto, la población cubana continúa soportando las consecuencias directas de décadas de mala gestión, corrupción institucionalizada y falta de libertades, con un futuro que se vislumbra cada vez más incierto y sin señales de cambios estructurales por parte de quienes detentan el poder en la isla.



