Viernes, 18 de septiembre de 2026
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Represión estatal contra el \»Pregonero de Cristo\»: La dictadura cubana asfixia el activismo religioso y la labor social independiente

Represión estatal contra el \»Pregonero de Cristo\»: La dictadura cubana asfixia el activismo religioso y la labor social independiente

El pastor evangélico Rolando Fidel Pérez Lora, conocido en redes sociales como el \»Pregonero de Cristo\», se ha convertido en un blanco recurrente de la vigilancia y el hostigamiento policial en Cuba. Su detención reciente en un parque de Matanzas, mientras grababa un mensaje bíblico en presencia de su familia, evidencia la política de la dictadura cubana de criminalizar la fe pública y la asistencia social que no está bajo el control del Estado.

El episodio más visible de esta persecución ocurrió en el parque de Peñas Altas, en la provincia de Matanzas. Pérez Lora fue arrestado de manera abrupta frente a su esposa y sus hijos en el momento en que subía un video a su canal de YouTube. Las imágenes del arresto, grabadas por su esposa y difundidas en plataformas digitales, se viralizaron rápidamente, despertando la alarma de organizaciones de derechos humanos y líderes religiosos dentro y fuera de la isla. Este tipo de operativos refleja el grado de intolerancia del aparato represivo hacia las voces que ganan autonomía e influencia fuera de las estructuras oficiales.

El pastor ha emergido como una de las figuras más reconocibles del incipiente activismo religioso en la isla. Su ministerio se caracteriza por llevar la prédica a espacios públicos como parques y por utilizar las redes sociales para difundir sus mensajes, en los que defiende que las iglesias deben acompañar de manera tangible el sufrimiento de la población. Según relata el propio Pérez Lora, su seudónimo surgió de una experiencia espiritual en la que se identificaba como \»Pregonero de Justicia\», pero optó por el nombre actual al considerar que Cristo es el centro de su evangelización, una identidad que hoy trasciende las fronteras de Cuba a través de sus plataformas digitales.

De la crisis de los noventa a la prisión: el forjado de una vocación

Para entender la trayectoria de este líder religioso es necesario remontarse a 1995, durante el collapse económico conocido como Período Especial. Con apenas 15 años, Pérez Lora abrazó la fe en una época de profunda desesperanza social, marcada por el desabastecimiento extremo, en la que numerosos cubanos buscaron refugio en las iglesias. Sin embargo, su camino espiritual se vio interrumpido años más tarde al trasladarse a Las Tunas para estudiar deportes, alejándose de la congregación y adentrándose en dinámicas sociales complejas que lo llevaron a un callejón sin salida.

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Estamos viviendo los tiempos más difíciles de la persecución religiosa en Cuba: Pregonero de Cristo

En 2012, su vida dio un giro drástico al ser falsamente acusado de un delito de sacrificio de ganado mayor. Ante la inminencia de un juicio viciado, intentó escapar hacia los Estados Unidos en una embarcación con otros 36 migrantes. La travesía se convirtió en una pesadilla de supervivencia: fueron perseguidos por guardafronteras cubanos que intentaron hundir la nave en múltiples ocasiones. Tras alcanzar aguas internacionales, los migrantes fueron abandonados en Cayo Sal, un islote entre la Florida, Cuba y las Bahamas. Allí, Pérez Lora sobrevivió comiendo cangrejos crudos y bebiendo agua de cocoteros hasta que sus fuerzas se agotaron y fue capturado para ser devuelto a la jurisdicción cubana.

Su reclusión preventiva, basada en acusaciones sin pruebas, se transformó paradójicamente en el escenario de su renacer espiritual. Tras un ayuno de siete días en su celda, experimentó una profunda renovación de fe que lo llevó a predicar dentro de la prisión. Su influencia creció hasta el punto de ser nombrado jefe de disciplina del pasillo, logrando incluso mediar para evitar un asesinato entre los reclusos. Una vez demostrada su inocencia y recuperada su libertad, se preparó como misionero y fue ungido pastor en Chaparra (actual municipio Jesús Menéndez), en Las Tunas, donde comenzó un ministerio enfocado en los sectores más vulnerables.

La obra social que incomodó al régimen de La Habana

Al establecerse en el barrio La Piedra, una de las zonas más empobrecidas de la provincia de Las Tunas, el pastor se enfrentó a una realidad desoladora: niños descalzos, ancianos desnutridos y familias sumidas en la pobreza extrema. La respuesta de su congregación no se limitó a la prédica espiritual, sino que se materializó en una intensa labor social. La iglesia distribuyó alimentos, ropa, calzado, medicinas, materiales escolares y hasta pintura para remodelar viviendas y facilities estatales como la bodega y la escuela local.

Esta eficiencia comunitaria despertó de inmediato el recelo de las autoridades de la isla. El gobierno local, incapaz de garantizar el bienestar básico de la población, vio en la labor de la iglesia una amenaza a su hegemonía. La Seguridad del Estado citó al pastor y le advirtió que la asistencia gratuita que distribuía constituía un delito si no era canalizada previamente a través de las instituciones estatales. Pérez Lora se negó a entregar los recursos, argumentando que la corrupción institucionalizada haría que apenas un porcentaje mínimo de la ayuda llegara a los necesitados.

La tensión escaló cuando el pastor comenzó a asistir al asilo municipal de ancianos, un centro en condiciones de hacinamiento, desnutrición y abandono médico. A pesar de las prohibiciones impuestas por las autoridades, la iglesia ingresaba clandestinamente para brindar apoyo a los adultos mayores. La difusión de estas condiciones de vida en redes sociales agravó el conflicto, ya que el ejecutivo cubano prioriza el ocultamiento de la crisis social por encima de su resolución. Posteriormente, su solidaridad pública con los pastores de la Isla de la Juventud, Luis Guillermo Borjas Navarro y Roxana Rojas Betancourt —detenidos por oponerse a un juicio militar contra su hijo por evasión del Servicio Militar Obligatorio—, le valió nuevas citaciones y amenazas directas.

Contexto sistemático: Represión religiosa y colapso social en Cuba

El caso del \»Pregonero de Cristo\» no es un hecho aislado, sino que se inscribe en la política sistemática de la dictadura cubana de controlar, cooptar o reprimir cualquier expresión de autonomía civil, especialmente la religiosa. El régimen de La Habana mantiene un aparato burocrático, a través de la Oficina de Atención a Asuntos Religiosos, que monitorea y limita las actividades de las iglesias. Cuando las congregaciones asumen roles que el Estado ha abandonado, como la asistencia a los más pobres o el amparo de los ancianos, son percibidas como un desafío político. La represión se manifiesta a través de citaciones, multas, decomisos, censura en medios y detenciones arbitrarias, violando flagrantemente la libertad de culto y reunión.

Asimismo, la labor del pastor en barrios marginales como La Piedra expone la raíz de la crisis estructural que atraviesa la isla. La pobreza extrema, la inflación galopante, el desabastecimiento crónico de medicinas y el colapso de los sistemas de salud y asistencia social son el resultado directo de décadas de un modelo económico centralizado e ineficiente. Mientras la población sobrevive en la indigencia, el gobierno cubano castiga a quienes intentan paliar la crisis de manera independiente, demostrando que el control ideológico prevalece sobre el bienestar ciudadano.

El intento de fuga del pastor en 2012 y su posterior persecución también deben leerse a la luz de la crisis migratoria histórica que vive Cuba. La salida por mar, arriesgando la vida frente a los guardafronteras y la intemperie en cayos deshabitados, ha sido una constante desesperada para miles de cubanos. La incapacidad del régimen para ofrecer un horizonte de prosperidad y libertad ha generado un éxodo continuo que vacía al país de su fuerza laboral y de sus jóvenes, dejando tras de sí a una población envejecida y desamparada, como los ancianos que el pastor intentó socorrer en el asilo de Las Tunas.

Ante el aumento de las presiones, las campañas difamatorias y el hostigamiento a su congregación, Pérez Lora se vio forzado a abandonar Chaparra y trasladarse a Matanzas para iniciar una nueva etapa. Sin embargo, la vigilancia policial sobre sus caminatas de oración y sus prédicas en parques persiste. El futuro de los líderes religiosos independientes en Cuba se presenta bajo la sombra constante de la represión. La comunidad internacional y las organizaciones defensoras de la libertad religiosa deberán mantener un escrutinio riguroso sobre estos actos de hostigamiento, ya que el silencio ante la persecución a figuras como el \»Pregonero de Cristo\» solo legitima la maquinaria represiva de un Estado que criminaliza la solidaridad y la fe.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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