El empresario cubanoamericano Jorge Mas aseguró que el fin de la dictadura cubana y la llegada de la libertad a la isla ocurrirán en 2026. Tras una reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio, Mas afirmó que la actual administración está comprometida con la transformación democrática del país y descartó cualquier acercamiento que perpetúe el poder de la élite gobernante en La Habana.
En declaraciones al periodista Mario Pentón, Mas detalló su reciente encuentro en la Casa Blanca, del cual emergió con la convicción de que el gobierno estadounidense prioriza el bienestar del pueblo cubano y la neutralización de la influencia desestabilizadora del régimen de La Habana en la región. El también activista aseguró que las conversaciones con Trump y Rubio reforzaron su optimismo sobre el futuro inmediato de la isla, afirmando categóricamente que el cambio político se materializará el próximo año.
Uno de los puntos centrales de su intervención fue el rechazo a la posibilidad de que Washington impulse un acercamiento similar al deshielo promovido durante la administración de Barack Obama. Mas calificó aquella política de \»unilateral\» e ineficaz frente a un sistema represivo. En este sentido, subrayó que no existe temor a que se repita un arreglo que beneficie a las autoridades de la isla, argumentando que Estados Unidos no requiere de ningún bien específico de Cuba. \»Esto no va a ser un arreglo o una negociación para la continuidad de un régimen asesino que en fin es un Estado fallido\», enfatizó.
Condicionantes económicos y el colapso estructural
Las declaraciones de Mas se producen en medio de la profunda crisis estructural que atraviesa Cuba, marcada por el desabastecimiento crónico, la hiperinflación, el colapso de los servicios básicos y un éxodo migratorio sin precedentes. El empresario fue tajante al afirmar que no existe solución económica duradera sin una transformación institucional profunda. Advirtió que el eventual ingreso de capital extranjero solo tendrá sentido bajo un Estado de derecho que garantice la propiedad privada, elecciones libres y la seguridad jurídica, elementos que actualmente son sistemáticamente violados por la dictadura cubana.
De materializarse el cambio político, Mas proyectó un escenario de reconstrucción que denominó \»el milagro cubano\», estimando que la isla podría absorber entre 35.000 y 45.000 millones de dólares en inversiones destinadas a infraestructura, industria y vivienda. En un intento por calmar las incertidumbres ciudadanas frente a un escenario poscastrista, garantizó que la población no enfrentará desalojos masivos. Para el empresario, el fin del modelo impuesto por la familia Castro abrirá las puertas a una economía libre con pleno empleo, condicionado únicamente al restablecimiento de las garantías democráticas y el cese de la represión estatal.