Miércoles, 22 de julio de 2026
ÚLTIMA HORA
Derechos humanos

Preso político denuncia desnutrición severa y tortura psicológica en la prisión Kilo 8 de Camagüey

El preso político Carlos Alain Abrahantes Valdés, recluido en el centro penitenciario de máximo rigor Kilo 8 en Camagüey, ha denunciado graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo desnutrición inducida, negligencia médica y tortura psicológica por parte de las autoridades carcelarias. Las declaraciones evidencian el deterioro sistemático del sistema penitenciario bajo el control de la dictadura cubana.

Desde el destacamento uno de la referida prisión, Abrahantes Valdés detalló en una comunicación telefónica que la alimentación suministrada por las autoridades de la isla apenas cubre el 30% de las calorías requeridas y menos del 10% de las proteínas, minerales y vitaminas esenciales. A esta deficiencia estructural se suma el aislamiento de los reclusos, quienes, por la excesiva distancia de sus provincias de origen y la crisis económica que atraviesa sus familias, no logran recibir asistencia ni avituallamiento, lo que agrava su precario estado de salud.

Complicidad institucional y vulnerabilidad en cárceles de máximo rigor

La denuncia también señala la directa complicidad de las autoridades sanitarias, acusadas de encubrir crímenes de lesa humanidad al negar la atención médica y permitir el desabastecimiento absoluto de medicamentos. Además, el régimen de La Habana obliga a los presos políticos a convivir con reos comunes, exponiéndolos a peligros constantes. Según el testimonio, los custodios omiten sus funciones de seguridad, permitiendo que paramilitares hostiguen a los activistas con el objetivo de fabricarles causas penales o justificar agresiones físicas que pueden resultar mortales.

El panorama de represión se complementa con métodos de tortura psicológica y verbal aplicados de manera cotidiana. Abrahantes Valdés describió cómo los reclusos son obligados a organizar sus escasas pertenencias de forma que les sea imposible usarlas, manteniéndolos en un estado de incomodidad permanente. Las quejas ante estas prácticas son respondidas con demagogia por parte de los funcionarios, quienes recurren a amenazas, coacciones y ofensas si los internos insisten en exigir sus derechos.

El colapso penitenciario como reflejo de la crisis nacional

Las condiciones en la prisión Kilo 8 no son un hecho aislado, sino una extensión del profundo colapso estructural que sufre la isla. La escasez crónica de alimentos y medicamentos que afecta a la población civil se agrava de manera exponencial dentro de los centros penitenciarios, donde la dictadura cubana utiliza el hambre y el desamparo como herramientas de castigo político. Esta situación ocurre en medio de la mayor ola de exilio migratorio en la historia reciente del país, impulsada por la falta de libertades y el desespero económico.

En su mensaje, el prisionero político extendió la responsabilidad más allá de las fronteras nacionales, censurando la inacción de gobiernos democráticos que, bajo el pretexto de la no injerencia, han tolerado las prácticas represivas del régimen. La denuncia de Abrahantes Valdés pone de manifiesto la urgencia de un escrutinio internacional riguroso sobre las violaciones de derechos humanos en Cuba, así como la necesidad de mecanismos que protejan a los cientos de activistas que enfrentan condiciones de reclusión que amenazan directamente sus vidas.

reportecubaya
Escrito por

reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.