El gobierno de México analiza reducir o suspender los envíos de combustible a la isla debido a la presión de la administración de Donald Trump. Esta eventualidad dejaría al régimen de La Habana sin su principal proveedor energético tras la interrupción de los cargamentos venezolanos, lo que amenaza con profundizar el colapso eléctrico que sufre la isla.
Tres fuentes consultadas por la agencia Reuters indicaron que el gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum evalúa tres escenarios: mantener los envíos sin alteraciones, reducirlos o suspenderlos por completo. La ansiedad dentro del ejecutivo mexicano responde al temor de antagonizar con Washington. Aunque públicamente la mandataria ha defendido los cargamentos amparándose en contratos de largo plazo y calificándolos de ayuda humanitaria, internamente se reconoce el riesgo de enfrentar sanciones por parte de Estados Unidos.
El debate en México se aceleró tras el bloqueo estadounidense a buques petroleros en Venezuela y la reciente captura del dictador Nicolás Maduro, sucesos que paralizaron los cargamentos venezolanos hacia la isla. Esta coyuntura dejó a México como el principal proveedor de combustible para el régimen de La Habana. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mantenido una postura inflexible, advirtiendo que no habrá más recursos para la isla y cuestionando directamente a la mandataria mexicana sobre los envíos de crudo y la contratación de médicos cubanos durante una reciente llamada telefónica.
Geopolítica, vigilancia y crisis sistémica en la isla
La dependencia energética de la isla es una consecuencia directa de la ineficiencia del modelo económico impuesto por la dictadura cubana. Durante décadas, la falta de inversión, la corrupción institucionalizada y la centralización planificada han destruido la infraestructura de generación eléctrica. Esta vulnerabilidad estructural ha obligado al país a depender de aliados geopolíticos para mantener un mínimo funcionamiento de sus servicios públicos, en medio de una crisis económica que ha disparado la inflación, el desabastecimiento y un éxodo migratorio sin precedentes.
El gobierno mexicano se encuentra en una compleja encrucijada diplomática, ya que busca simultáneamente negociar la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) y disuadir a Washington de realizar operativos militares contra cárteles en su territorio. La creciente presencia de drones estadounidenses vigilando el golfo de México, siguiendo la ruta de los tanqueros, subraya la presión ejercida por Washington. Si México decide suspender los envíos, las autoridades de la isla enfrentarían su peor escenario energético, un golpe que podría acelerar el colapso de los servicios públicos y desatar nuevas dinámicas de represión social frente a la inevitable frustración popular.