Jueves, 8 de octubre de 2026
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Analista oficialista señala a los evangélicos como el «mayor adversario interno» del régimen cubano

Analista oficialista señala a los evangélicos como el «mayor adversario interno» del régimen cubano

Un texto publicado por el analista afín al gobierno Iramis Rosique Cárdenas identifica a los líderes evangélicos opositores y creadores de contenido religioso como la principal amenaza interna para el sistema político cubano, en lo que constituye una nueva señal del endurecimiento discursivo del poder frente al creciente movimiento de iglesias protestantes que desafían el control estatal.

El artículo, difundido en plataformas vinculadas al aparato ideológico del Estado, describe con notable detalle las características de varios «influencers» evangélicos que han ganado notoriedad en redes sociales por sus posturas críticas hacia el gobierno. Aunque Rosique Cárdenas evita mencionar nombres explícitos, las descripciones físicas, temáticas y estilísticas que ofrece coinciden con precisión con figuras como Bensi, Fuera de la Caja y El4tico, creadores de contenido religioso que han acumulado decenas de miles de seguidores dentro y fuera de la isla.

La designación de los evangélicos como «mayor adversario interno» marca un punto de inflexión en la retórica oficial, que tradicionalmente ha centrado sus ataques en figuras de la oposición política tradicional, periodistas independientes y activistas de derechos humanos. El giro hacia el sector religioso refleja una preocupación creciente dentro del régimen de La Habana por el aumento de la influencia social de las iglesias protestantes y su capacidad de movilización ciudadana.

El perfil de los señalados

Las descripciones ofrecidas por el analista oficialista incluyen referencias a jóvenes predicadores que utilizan plataformas digitales como YouTube, Facebook y TikTok para difundir mensajes bíblicos con contenido crítico hacia la realidad cubana. Estos creadores han encontrado en la fe un lenguaje alternativo al discurso oficial, conectando con sectores poblacionales que se sienten representados por una narrativa espiritual que también denuncia la crisis material y moral del país.

Bensi, uno de los mencionados indirectamente, se ha caracterizado por sus prédicas en las que vincula la enseñanza cristiana con la necesidad de cambios profundos en la sociedad cubana. Fuera de la Caja, otro de los perfiles descritos, combina análisis bíblico con comentarios sobre actualidad política y social, mientras que El4tico ha ganado popularidad por sus videos en los que aborda temas como la pobreza, la emigración y la represión desde una perspectiva evangélica.

La omisión deliberada de los nombres por parte de Rosique Cárdenas no parece casual. Expertos en comunicación política señalan que esta técnica permite al gobierno cubano enviar un mensaje de advertencia sin otorgar a los señalados una plataforma adicional ni exponer al régimen a acusaciones directas de persecución religiosa. Sin embargo, la estrategia de identificación indirecta resulta evidente para cualquier observador familiarizado con el ecosistema digital cubano.

Represión religiosa: un patrón sistemático

El señalamiento contra los evangélicos se produce en un contexto de intensificación de la represión religiosa en Cuba. Organizaciones internacionales como Christian Solidarity Worldwide y Open Doors han documentado un aumento sostenido de los actos de hostigamiento contra líderes religiosos, confiscaciones de propiedades eclesiásticas, impedimentos para realizar cultos y amenazas directas a pastores y feligreses que mantienen posturas críticas hacia las autoridades.

La dictadura cubana ha mantenido históricamente un control estricto sobre todas las expresiones religiosas mediante el Departamento de Atención Religiosa del Comité Central del Partido Comunista, un mecanismo burocrático que decide qué iglesias pueden registrarse, qué actividades pueden realizar y qué líderes son aceptados. Las congregaciones que se apartan de las directrices oficiales enfrentan un sistema de castigos que va desde la negación de permisos hasta el decomiso de bienes y la criminalización de sus pastores.

A diferencia de la jerarquía de la Iglesia Católica, que ha mantenido una relación de diálogo y tensión con el gobierno, el movimiento evangélico cubano se ha caracterizado por una estructura más horizontal y diversa, lo que dificulta el control centralizado por parte de las autoridades de la isla. Esta característica organizativa ha permitido que numerosas iglesias protestantes se conviertan en espacios de relativa autonomía social, donde se discuten problemas cotidianos y se generan vínculos comunitarios que escapan a la lógica del Estado.

El crecimiento evangélico como fenómeno social

El expansionismo de las iglesias evangélicas en Cuba durante las últimas dos décadas representa uno de los fenómenos sociales más significativos y menos analizados de la realidad cubana. Según estimaciones de diversos observadores, el porcentaje de cubanos que se identifican con alguna denominación protestante ha crecido de manera exponencial, especialmente entre los sectores más jóvenes y en las zonas periurbanas y rurales donde la presencia estatal es más precaria.

Este crecimiento se ha acelerado en el contexto de la profunda crisis económica que atraviesa la isla, caracterizada por la hiperinflación, el desabastecimiento crónico, el colapso del sistema eléctrico y la masiva emigración. En este escenario de deterioro material generalizado, las iglesias evangélicas han suplido funciones que el Estado ha abandonado: apoyo alimentario, redes de solidaridad comunitaria, espacios de contención emocional y marcos de sentido frente a la desesperanza social.

La respuesta del gobierno cubano ante este fenómeno ha sido ambivalente. Por un lado, ha intentado cooptar a líderes religiosos mediante concesiones limitadas y espacios de diálogo controlado. Por otro, ha incrementado la vigilancia y el hostigamiento contra aquellas congregaciones y figuras que se muestran independientes o críticas. El artículo de Rosique Cárdenas parece inscribirse en esta segunda estrategia, preparando el terreno discursivo para posibles acciones represivas contra los creadores de contenido evangélico.

Implicaciones y consecuencias

El señalamiento público de los evangélicos como «mayor adversario interno» podría tener consecuencias inmediatas para los mencionados indirectamente. En el pasado, campañas similares en medios oficialistas han precedido detenciones, citaciones por parte de la Seguridad del Estado, cortes de servicios de telecomunicaciones y campañas de descrédito organizadas desde las estructuras del régimen contra personas específicas.

Para la comunidad internacional y las organizaciones de defensa de la libertad religiosa, este episodio representa una nueva alerta sobre el deterioro de las condiciones para el ejercicio de la fe en Cuba. La criminalización del discurso religioso crítico constituye una violación flagrante del Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Artículo 55 de la Constitución cubana, que supuestamente garantiza la libertad de culto en la isla.

El desafío que enfrentan los evangélicos cubanos no es solo religioso sino profundamente político. Al convertirse en voceros de las demandas y frustraciones de amplios sectores populares, estos líderes y creadores de contenido están ocupando un espacio que la oposición política tradicional ha tenido dificultades para llenar. Su capacidad de articular un discurso que combina fe, crítica social y propuesta de cambio los convierte en actores de una relevancia que el régimen de La Habana no puede ignorar, pero tampoco puede tolerar.

La designación de los evangélicos como principal enemigo interno confirma una tendencia preocupante: la dictadura cubana, ante la imposibilidad de resolver la crisis estructural que afecta al país, opta por identificar nuevos chivos expiatorios y profundizar la represión contra sectores sociales que ganan legitimidad y respaldo popular. En esta lógica, cualquier espacio de autonomía ciudadana, ya sea religioso, cultural o comunitario, es percibido como una amenaza existencial que debe ser neutralizada.

Lo que comenzó como un movimiento de renovación espiritual se ha transformado, por la fuerza de las circunstancias y la intransigencia del poder, en un frente de resistencia civil con un lenguaje propio. Si el gobierno cubano persiste en su estrategia de hostigamiento y criminalización, el resultado probable será una radicalización mayor del movimiento evangélico y un deterioro adicional de la ya precaria legitimidad del sistema político que sustenta el régimen.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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