La Cámara de Diputados de Perú aprobó una moción de reconocimiento a la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y a su secretario general, Orlando Gutiérrez Boronat, por su incansable labor en la defensa de los derechos humanos, la democracia y la libertad frente a la dictadura cubana, visibilizando la grave crisis política y social que atraviesa la isla.
La iniciativa, impulsada por el legislador Diethell Columbus Murata, representante de Lima Metropolitana por el grupo parlamentario Fuerza Popular, fue presentada y respaldada en el pleno del Congreso peruano. El parlamentario subrayó que el propósito de esta moción es saludar, felicitar y reconocer la extraordinaria labor que realizan todos y cada uno de los miembros de esta coalición opositora, enfatizando que la libertad es un principio inegociable que debe defenderse a diario frente a los regímenes autoritarios.
El documento aprobado insta a reconocer la perseverancia y el compromiso sostenido de la ARC en favor del pluralismo político y el respeto irrestricto a los derechos fundamentales del pueblo cubano. Además, el texto fundamenta su respaldo citando pronunciamientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, los cuales han documentado reiteradamente la ausencia de democracia representativa, la falta de independencia judicial y las graves violaciones a la integridad personal en la nación caribeña.
La moción peruana hace especial hincapié en la sistemática represión ejercida por la dictadura cubana contra periodistas, activistas y ciudadanos de a pie. El texto recuerda las denuncias internacionales sobre detenciones arbitrarias por motivos políticos, así como los persistentes reportes de torturas y malos tratos contra personas privadas de libertad en las cárceles del régimen. Al visibilizar estos crímenes de Estado, el parlamento limeño reafirma que solidarizarse con quienes defienden la democracia en Cuba no constituye una injerencia en la soberanía, sino un cumplimiento de los principios reconocidos por instrumentos internacionales de derechos humanos.
La Asamblea de la Resistencia Cubana es descrita en la resolución como una coalición de organizaciones prodemocráticas y defensoras de los derechos humanos, articulada tanto dentro como fuera de la isla. Su objetivo principal ha sido la coordinación de acciones de incidencia internacional para promover una transición democrática, un escenario que el gobierno cubano ha bloqueado sistemáticamente mediante el control absoluto de las instituciones, la censura y la criminalización de cualquier forma de disidencia política.
El reconocimiento recae de manera especial en Orlando Gutiérrez-Boronat, secretario general de la organización, por su labor de representación y sus gestiones en foros internacionales. Gutiérrez-Boronat ha llevado la voz de la resistencia a parlamentos y gobiernos extranjeros, exigiendo condiciones mínimas que permitan a los cubanos decidir libremente su futuro, una exigencia diametralmente opuesta a las políticas de continuidad autoritaria impulsadas por las autoridades de la isla.
Antecedentes de la resistencia y acción internacional
La labor de la ARC no se limita a gestiones diplomáticas, sino que abarca la articulación opositora y la movilización del exilio. A principios de año, esta coalición anunció junto a la plataforma \»Pasos de Cambio\» un \»Acuerdo de Liberación\» para coordinar esfuerzos orientados a una eventual transición en el país. Posteriormente, en abril, convocó en Miami el acto \»Salvar a Cuba\», una jornada de oración, cultura y movilización en respaldo a los opositores que desafían desde la isla el aparato represivo del Estado.
En los últimos meses, la organización ha intensificado su agenda internacional con una clara postura crítica hacia el apoyo financiero a La Habana. En junio, Gutiérrez-Boronat se reunió con el presidente del Parlamento de Lituania para abordar la crítica situación de los presos políticos en Cuba y cuestionar el financiamiento europeo que fluye hacia el régimen de La Habana sin contrapartidas en materia de derechos humanos. Más recientemente, en agosto, participó en una misión de la red parlamentaria United for Ukraine en Kyiv, donde denunció el reclutamiento de ciudadanos cubanos por parte de las fuerzas rusas y solicitó la redirección de los fondos de cooperación europeos destinados a Cuba hacia la defensa ucraniana.
Contexto sistémico: la crisis que impulsa la resistencia
El respaldo del Congreso peruano adquiere mayor relevancia en el contexto de la profunda crisis estructural que atraviesa Cuba. La isla se encuentra sumida en una espiral de hiperinflación, desabastecimiento crónico de alimentos y medicamentos, y un colapso generalizado de los servicios públicos, incluyendo el sistema eléctrico, el abasto de agua y la red hospitalaria. Esta debacle económica, producto de la ineficiencia del modelo centralizado y la falta de incentivos impuesta por el ejecutivo cubano, ha provocado un éxodo migratorio sin precedentes que ha vaciado al país de su fuerza laboral, sus profesionales y su juventud.
Ante el descontento social generado por esta emergencia humanitaria, la respuesta del gobierno ha sido el endurecimiento represivo. Las manifestaciones cívicas, similares a las que estallaron de manera espontánea el 11 de julio de 2021, son rápidamente sofocadas mediante amenazas, encarcelamientos sumarios y la aplicación de figuras jurídicas arbitrarias como el delito de sedición. La dictadura cubana ha consolidado un entorno de terror psicológico, vigilancia paramilitar y censura digital para impedir cualquier forma de organización ciudadana, lo que obliga a estructuras como la ARC a mantener gran parte de su operatividad y denuncia desde el exilio.
El reconocimiento parlamentario en Perú envía una señal clara a la comunidad internacional y a los países de la región sobre la urgencia de adoptar posturas firmes frente a la violación sistemática de derechos humanos en Cuba. Visibilizar el trabajo de la Asamblea de la Resistencia Cubana no solo presiona diplomáticamente al régimen de La Habana al exponer sus crímenes en foros globales, sino que también ofrece un respaldo moral a los activistas dentro de la isla que arriesgan su vida y su integridad diariamente. La concreción de una transición democrática dependerá en gran medida de la cohesión de la oposición y de la voluntad política de las democracias occidentales para dejar de legitimar a un sistema que se niega rotundamente a abrir espacios de libertad y pluralismo.