El ex alto oficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Enrique «Ric» Prado, presentó en Miami la edición en español de sus memorias, una obra que recorre su trayectoria desde su llegada a Estados Unidos como niño exiliado hasta las más altas esferas de la inteligencia estadounidense en la lucha contra el terrorismo y el comunismo. El evento, celebrado en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, sirvió para reflexionar sobre el sacrificio del exilio histórico y los retos geopolíticos actuales que la dictadura cubana plantea a la región.
El acto se desarrolló en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, un espacio reconocido por la comunidad cubana de Miami como un referente cultural dedicado a preservar la memoria histórica de los exiliados. Junto a Prado participó el escritor cubano Alberto Sicilia, autor del libro titulado «Ric Prado: La Pasión del Guerrero. Contra el terrorismo y el comunismo». La presentación contó además con la presencia del abogado Marcell Felipe, presidente de la institución anfitriona, y fue posible gracias a una alianza editorial entre Bravo Zulu Publishers, sello fundado por el economista Rafael Marrero, y ClassicSubversive Editions.
Para Prado, la publicación de este libro en idioma español representa el cumplimiento de un viejo anhelo personal y una herramienta educativa sobre la naturaleza de los regímenes totalitarios. El exfuncionario agradeció a Sicilia por materializar el proyecto tras varios intentos fallidos de encontrar una editorial interesada en la versión hispana. «Esto es un proyecto que reconoce nuestra primera patria y educa a nuestra nueva patria en lo que es el comunismo», expresó Prado durante su intervención, subrayando la importancia de mantener viva la memoria histórica frente a los fracasos sistemáticos de los sistemas de corte socialista.
El sacrificio del exilio y la forja de un operativo
La historia personal de Prado está indisolublemente ligada a uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente del país: la Operación Peter Pan. Llegó a Estados Unidos en 1962, a la edad de 10 años, como parte de este éxodo masivo de menores no acompañados, cuyos padres buscaban desesperadamente sacar a sus hijos del régimen recién instaurado en la isla para evitar su indoctrinación política. Durante el evento, Prado recordó que el mayor sacrificio no fue el suyo, sino el de sus padres, quienes tomaron la devastadora decisión de enviar a su hijo único a un país desconocido.

Presentación del libro (Foto: Cubanet)
«La reacción primaria que la gente tiene cuando escucha mi historia es: ‘¡Pobrecito, qué niño!’. No. El sacrificio fue de mis padres. Imagínense poner a un hijo único de 10 años en un avión hacia un país que ellos quizá nunca podrían visitar. Eso es coraje», relató el exoficial. Tras su llegada, Prado pasó varios meses en un orfanato en el estado de Colorado antes de reunirse con allegados en Miami, donde vivió en condiciones de profunda pobreza. Lejos de ser un obstáculo definitivo, el exagente atribuyó estas experiencias a la forja de su carácter y su vocación de servicio. «El orfanato empezó a forjar el metal mío. Las calles de Miami tuvieron sus contribuciones, y después vinieron el Ejército y la Agencia. Todo eso me preparó para lo que hice más adelante», afirmó.
Tras servir durante ocho años en el Ejército estadounidense, Prado desarrolló una carrera de 24 años en la CIA, donde dirigió operaciones paramilitares y de contraterrorismo de altísima complejidad. Su trayectoria lo llevó a ser miembro fundador de la primera unidad creada específicamente para enfrentar la amenaza del terrorismo internacional y de Osama bin Laden, años antes de los atentados del 11 de septiembre. Sin embargo, uno de los capítulos más significativos de su carrera fue su participación en las operaciones de apoyo a la resistencia nicaragüense durante la década de 1980. Prado pasó tres años en la frontera de Nicaragua, durmiendo en una hamaca en la jungla y entrenando a los «contras» para combatir la expansión del comunismo en el hemisferio.
Para el exagente, aquella campaña tuvo un profundo significado personal, ya que le permitió enfrentar directamente el sistema político que había destruido a su familia y provocado su exilio forzado. «Nunca pensé que iba a pasar tres años en la frontera de Nicaragua, durmiendo en una hamaca en la jungla y entrenando a los ‘contras’ para combatir el comunismo. Estaba peleando contra el monstruo que dividió a mi familia y a mi primera patria», señaló con firmeza.
El contexto de la crisis estructural cubana
La presentación de estas memorias cobra una relevancia especial en el contexto actual de profunda crisis estructural que atraviesa la isla. Así como la Operación Peter Pan fue una respuesta al terror psicológico y a la rápida pérdida de libertades impuestas en los primeros años de la dictadura cubana, el presente de la nación caribeña está marcado por un nuevo e histórico éxodo migratorio. El fracaso del modelo económico y político impuesto por el régimen de La Habana ha generado una inflación galopante, un desabastecimiento crónico de alimentos y medicinas, y cortes energéticos prolongados que asfixian a la población civil.
Esta crisis ha empujado a cientos de miles de cubanos a abandonar el país en los últimos años, reproduciendo a una escala masiva el drama de la separación familiar que Prado experimentó en su infancia. La represión social, la censura sistemática y el encarcelamiento de opositores políticos tras las manifestaciones del 11 de julio de 2021 han demostrado que la dictadura cubana mantiene su control a través de la violencia estatal y la falta de control democrático, profundizando la desconexión entre el poder y las necesidades reales de la ciudadanía.
A esta crisis interna se suma la creciente dependencia del gobierno cubano de potencias adversarias a los intereses de Estados Unidos. Durante el intercambio con el público, Prado advirtió sobre la presencia de Rusia y China en Cuba, calificándola como un riesgo directo para Washington y la seguridad hemisférica. «Si tú tienes un puñal a 90 millas de la barriga de nosotros, la capacidad que tienen los chinos de interceptar comunicaciones en Cuba es única. La presencia rusa y el daño que ellos han hecho por tantos años a lo que es Latinoamérica, fomentando problemas y todo eso», afirmó. Esta dinámica geopolítica refleja cómo las autoridades de la isla han privilegiado alianzas estratégicas con regímenes autoritarios en detrimento del bienestar de la población.
Deuda de honor y perspectivas de transición
Al explicar su decisión de escribir sus memorias después de décadas de mantener estricta reserva sobre su trabajo en la inteligencia, Prado indicó que buscaba rendir homenaje a los agentes de la CIA caídos en servicio. «Sentía una deuda de honor. Quería que los hijos de quienes están representados por esas estrellas en la pared de la Agencia pudieran entender qué hicieron sus padres durante la guerra», sostuvo. La obra reconstruye no solo su trayectoria personal, sino que ofrece un testimonio sobre algunas de las operaciones más relevantes de la inteligencia estadounidense en las últimas décadas frente a la amenaza terrorista y comunista.
Respecto al futuro político de la isla, el exoficial de inteligencia abordó un posible escenario de transición en Cuba. Prado afirmó que esperaba un proceso diferente al ocurrido en Venezuela y consideró que un eventual cambio en la isla podría desarrollarse de manera más rápida y radical. En declaraciones posteriores a Univisión, evaluó que, ante un colapso del régimen, la capacidad de resistencia sería limitada frente a una intervención estratégica. «Yo pienso que militarmente, estratégicamente, es una cosa de semanas. Ellos no pueden contender contra nosotros», dijo Prado.
La publicación de «La Pasión del Guerrero» trasciende el ámbito de la inteligencia para consolidarse como un documento histórico sobre el impacto del comunismo en la vida de los cubanos. A través de la vida de Prado, la obra ilustra cómo el exilio, el sacrificio familiar y la defensa de la democracia se entrelazan en la historia de la diáspora, ofreciendo a las nuevas generaciones una perspectiva crítica sobre las consecuencias a largo plazo de la represión estatal y la falta de libertades en Cuba.