Durante la celebración del IV Encuentro Internacional Europa por Cuba en Sevilla, los activistas cubanos Avana de la Torre y Brayan Infante confrontaron públicamente a Aleida Guevara, hija del guerrillero argentino y figura prominente de la propaganda oficialista. El incidente evidenció las contradicciones del régimen de La Habana, cuya dirigencia viaja por Europa para defender un sistema que ha sumido a la isla en la pobreza y la represión, mientras sus propios familiares disfrutan de privilegios económicos vedados para la mayoría de la población.
El encuentro se produjo en las calles de la capital andaluza, ciudad que acoge el mencionado cónclave desde finales de enero hasta el 1 de febrero. Guevara March, invitada de honor al evento que reúne a asociaciones procastristas, militantes del Partido Comunista español e intelectuales de izquierda, fue sorprendida por los opositores mientras circulaba por la vía pública. En un video difundido en redes sociales, se observa el momento en que los activistas se acercan a ella para exigirle explicaciones sobre los crímenes de Estado atribuidos a su padre durante los primeros años de la dictadura cubana.
Brayan Infante, conocido en la plataforma YouTube bajo el seudónimo «Un asere pensante», interpeló directamente a la vocera oficialista. «¿Has contado que tu padre era un racista, que hizo campos de concentración para homosexuales y fusiló a miles de cubanos?», cuestionó el activista. La respuesta de Aleida Guevara fue de evidente desconcierto: negó con la cabeza, espetó un tímido «no» y agregó «pero no es cierto». Ante la incapacidad de la invitada para articular una defensa frente a los hechos históricos, una turba de simpatizantes del gobierno cubano interrumpió la interacción para proteger a la hija del Che, generando un tenso intercambio de gritos.
La activista Avana de la Torre, quien acompañaba a Infante en la acción, subrayó la necesidad de visibilizar la verdad histórica frente a la narrativa romantizada del castrismo. Tras la interrupción por parte de los asistentes al evento procastrista, ambos cubanos se enzarzaron en una discusión con los defensores de Guevara y concluyeron la protesta vociferando consignas a favor de la libertad en la isla y en contra de la tiranía. Este tipo de confrontaciones en el exilio reflejan la creciente indignación de la diáspora cubana ante la impunidad con la que los voceros del régimen operan en democracias occidentales.

La propaganda oficial y el contraste con la realidad cubana
Aleida Guevara se ha consolidado en los últimos años como una pieza fundamental en la maquinaria de propaganda del régimen de La Habana. Su rol consiste en proyectar una imagen de austeridad y defensa del socialismo, tanto dentro como fuera de la isla. Sin embargo, sus apariciones públicas y declaraciones chocan frontalmente con la realidad que sufre la ciudadanía. En agosto pasado, la también médico pediatra retirada fue captada en cámaras realizando compras en una tienda en moneda libremente convertible en el mercado de 3ra y 70 en La Habana, un privilegio inalcanzable para la inmensa mayoría de los cubanos que dependen de un salario estatal devaluado por la inflación.
La hipocresía de su discurso quedó al descubierto cuando Guevara March admitió que su salario como profesional de la salud era de poco más de 4.000 pesos cubanos, equivalente a unos 10 dólares en el mercado informal. La propia vocera del ejecutivo cubano reconoció la imposibilidad de sobrevivir con esa remuneración, citando ejemplos del colapso económico: un queso costaba 7.000 pesos (17 dólares) y un cartón de huevos alcanzó los 3.000 pesos (7 dólares). «El salario que percibimos los trabajadores del Estado no da para vivir y eso es un serio problema en una sociedad socialista», admitió entonces, intentando deslindar su figura de la responsabilidad gubernamental que ejerce.
Ante el fracaso del modelo económico, la hija del Che ha preferido abogar por la estandarización de la miseria antes que por la apertura del mercado. En mayo de 2024, arremetió contra el sector privado, específicamente contra las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) que importan bienes en divisas. Guevara March llegó a sugerir que era preferible regresar a las condiciones del Periodo Especial, argumentando que «todos teníamos carencias, todos teníamos necesidad, pero era parejo». Esta declaración refleja la ideología subyacente de la dictadura cubana: la preferencia por una pobreza uniforme y controlada por el Estado frente al desarrollo económico independiente que amenaza su hegemonía.

El emporio comercial detrás del mito revolucionario
El incidente en Sevilla y las declaraciones de Aleida Guevara sobre la economía cubana adquieren una dimensión aún más crítica a la luz de investigaciones recientes. Un reportaje reveló que la familia de Guevara administra desde La Habana un extenso emporio comercial internacional bajo la marca «Che Guevara». Este negocio, que abarca desde la venta de ropa y bebidas hasta franquicias de cafeterías y millonarios acuerdos editoriales con grupos extranjeros, demuestra que la cúpula castrista y sus aliados operan bajo reglas capitalistas mientras exigen socialismo para el resto de la población.
Contexto: Crisis estructural y éxodo migratorio
La confrontación en las calles de Sevilla no es un hecho aislado, sino el síntoma de una crisis estructural que ha llevado a Cuba al borde del colapso. La isla atraviesa una de sus peores coyunturas económicas y sociales en décadas, marcada por una inflación galopante, el desabastecimiento crónico de productos básicos, apagones prolongados y el deterioro acelerado del sistema de salud y educación. La política económica del gobierno cubano, anclada en un modelo centralista e ineficiente, ha fracasado en proveer las necesidades mínimas, empujando a millones de ciudadanos a la desesperación.
Paralelamente al desastre económico, las autoridades de la isla han endurecido su maquinaria represiva. Las detenciones arbitrarias, los juicios sumarios, el acoso a periodistas independientes y el encarcelamiento de cientos de manifestantes desde las protestas del 11 de julio de 2021 configuran un panorama de violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Ante la asfixia política y material, la respuesta de la ciudadanía ha sido el éxodo masivo. Cientos de miles de cubanos han abandonado el país en los últimos años, constituyendo una de las mayores crisis migratorias de la historia de la isla y vaciando al país de su fuerza laboral y juvenil.

Captada en cámara: hija del Che Guevara comprando en tienda en dólares de La Habana
Antecedentes de la impunidad en el exterior
La presencia de figuras como Aleida Guevara en eventos internacionales financiados o apoyados por organizaciones afines al castrismo tiene una larga tradición. Durante décadas, el régimen de La Habana ha cultivado una red de solidaridad en Europa y América Latina, utilizando la diplomacia cultural y la narrativa antiimperialista para silenciar o justificar sus abusos internos. Encuentros como el «Europa por Cuba» sirven como plataformas para legitimar a las autoridades de la isla y deslegitimar las denuncias de activistas y exiliados, a quienes frecuentemente se les tilda de «mercenarios» o «agentes del imperio».
La respuesta de los activistas cubanos en el exterior marca un punto de inflexión en esta dinámica. La diáspora, cada vez más organizada y consciente de su peso político, ha comenzado a hostigar y desafiar públicamente a los representantes del régimen cuando estos intentan lavar su imagen en democracias occidentales. Las consecuencias de este tipo de acciones recaerán inevitablemente sobre la comunidad internacional, obligándola a cuestionar su complicidad con un sistema despótico. Mientras el gobierno cubano intente proyectar una fachada de normalidad en el exterior, la realidad de la represión interna y la miseria generalizada seguirá saliendo a la luz, ahondando el aislamiento político del régimen y acelerando su inevitable crisis de legitimidad.