Domingo, 27 de septiembre de 2026
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Bayamo y Santiago de Cuba vuelven a las calles para exigir comida y electricidad ante el colapso del sistema

Bayamo y Santiago de Cuba vuelven a las calles para exigir comida y electricidad ante el colapso del sistema

Decenas de residentes en la provincia de Granma y Santiago de Cuba salieron a las calles para protestar por los apagones prolongados y la aguda escasez de alimentos, enfrentando una rápida respuesta represiva de las fuerzas del orden. Las manifestaciones, que se registraron durante la noche en el reparto La Bayamesa y otras zonas del oriente de la isla, evidencian el creciente colapso de los servicios básicos y la desesperación de una ciudadanía que exige soluciones inmediatas a una crisis estructural que el régimen de La Habana parece incapaz de resolver.

El oriente cubano se ha convertido nuevamente en el epicentro del descontento social tras las protestas registradas en Bayamo. Según reportes difundidos en redes sociales y respaldados por activistas independientes, los vecinos de la calle 16 de Rosa, en el reparto La Bayamesa, se congregaron para denunciar que llevaban más de 36 horas sin servicio eléctrico. La acumulación de fallas en el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) ha llevado a la población al límite de su tolerancia, transformando la frustración en manifestaciones públicas que rompen el silencio impuesto por la censura estatal.

Las consignas coreadas por los manifestantes resumen la urgencia de las demandas populares: «¡Corriente y comida!» y «¡No queremos más muela!», en clara alusión a la retórica oficialista que durante décadas ha sustituido la satisfacción de necesidades básicas por discursos ideológicos. Alumbrados por linternas y teléfonos móviles en medio de la oscuridad, los bayameses caminaron por las vías públicas, mientras que en la calle 22, vecinos optaron por el tradicional cacerolazo para hacer oír su descontento. La espontaneidad de estas acciones refleja un nivel de organización popular que surge de la necesidad extrema.

La respuesta de la dictadura cubana no se hizo esperar. Tal como documentó el medio independiente El Toque, las fuerzas represivas, integradas por tropas especiales conocidas como boinas negras y acompañadas de perros, fueron desplegadas para dispersar a los manifestantes. De manera paradójica pero habitual en los mecanismos de control del Estado, el servicio eléctrico fue restablecido poco después de la intervención policial, lo que evidencia la capacidad de las autoridades para manipular el suministro como herramienta de castigo y pacificación coercitiva, en lugar de priorizar el bienestar ciudadano.

“Corriente y comida”: nuevas protestas en Cuba

“Corriente y comida”: nuevas protestas en Cuba

La activista Diasniurka Salcedo Verdecia compartió grabaciones de los hechos que evidencian la presencia de dirigentes del Partido Comunista y del gobierno local en el lugar de la protesta. Sin embargo, estos funcionarios no acudieron para dialogar o brindar soluciones, sino fuertemente escoltados por agentes del Ministerio del Interior (MININT) y efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Los manifestantes no dudaron en reclamarles directamente las consecuencias de la crisis: «¡Los niños no pueden ir a la escuela!», gritaron, subrayando el impacto de los cortes de energía en la educación y la vida cotidiana de las familias.

Estos hechos no son aislados, sino la continuidad de una ola de protestas que estalló días antes en el oriente del país. El barrio Micro 9, en el distrito santiaguero José Martí, se congregó en pleno apagón para exigir «corriente y comida». El periodista independiente Yosmany Mayeta documentó en sus redes sociales la llegada de patrullas policiales a la zona, donde madres, niños y vecinos se mantenían reunidos en la oscuridad, evidenciando la determinación de una población que ya no teme a la represión y que está dispuesta a exigir sus derechos fundamentales.

El descontento se extendió rápidamente a otras demarcaciones. En Santiago de Cuba, se reportaron manifestaciones simultáneas en los repartos San Feliz y Santa Isabel, ubicados en Los Maceos, en pleno centro de la ciudad. Paralelamente, en la capital de la provincia de Granma, otro grupo de ciudadanos se manifestó en la intersección de Jabaquito y la calle 20, en el reparto Siboney. El periodista José Raúl Gallego confirmó la presencia de patrullas policiales en esta última zona, reiterando el patrón de criminalización de la protesta social por parte de las autoridades de la isla.

Antes de que estallara esta nueva oleada de protestas, el ejecutivo cubano había intentado adelantarse a la crisis con comparecencias en la televisión nacional. En una edición especial del programa la Mesa Redonda, las autoridades reconocieron que el sistema electroenergético atraviesa una situación «grave» y anunciaron supuestas mejoras en los apagones para los próximos meses, acompañadas de medidas para los usuarios de gas licuado. No obstante, la ciudadanía ha aprendido a desconfiar de las promesas oficiales, que rara vez se traducen en alivio tangible para millones de cubanos que continúan viviendo a oscuras.

La gravedad de la situación se agravó aún más con la noticia de una avería en la termoeléctrica Antonio Guiteras, el mayor bloque generador de la isla. Esta falla técnica augura uno de los fines de semana de mayor afectación eléctrica para la población, en un momento donde la paciencia ciudadana ha alcanzado niveles críticos. El deterioro de la infraestructura energética es un reflejo directo de la falta de inversión, el envejecimiento del parque generador y la incapacidad del gobierno cubano para gestionar los recursos del país de manera eficiente y transparente.

Contexto de una crisis sistémica

Las protestas en Granma y Santiago de Cuba no son meras reacciones a un apagón puntual, sino el síntoma de una crisis estructural que asfixia a la nación desde hace décadas. La inflación galopante, la depreciación del salario real y el desabastecimiento crónico de productos de primera necesidad han empujado a millones de cubanos a la pobreza extrema. La falta de alimentos básicos, combinada con la imposibilidad de refrigerarlos debido a los cortes eléctricos, ha generado una crisis alimentaria silenciosa que afecta especialmente a los sectores más vulnerables, como los niños y los ancianos.

A esta realidad se suma un éxodo migratorio sin precedentes en la historia reciente de la isla, que ha visto partir a cientos de miles de ciudadanos en busca de oportunidades y dignidad. Sin embargo, para quienes se quedan, la única vía de expresión frente a la ineficiencia del régimen de La Habana es la protesta callejera, la cual es sistemáticamente reprimida. La dictadura cubana ha perfeccionado sus mecanismos de control social, utilizando la intimidación, los arrestos arbitrarios y la militarización de los barrios para acallar cualquier disidencia, tal como se evidenció con el despliegue de boinas negras y fuerzas del MININT en Bayamo.

Antecedentes de insatisfacción social

El estallido social en el oriente de la isla guarda una lógica histórica con el pasado reciente de Cuba. Las protestas del 11 de julio de 2021 (11J) marcaron un punto de inflexión en la relación entre el Estado y la sociedad civil, demostrando que el miedo había sido roto. Aunque la dictadura respondió con cientos de encarcelamientos y condenas desproporcionadas, el espíritu de inconformidad ha permanecido latente. Las recientes manifestaciones en Santiago de Cuba y Bayamo demuestran que la represión no ha logrado apagar la llama del descontento, y que la falta de libertades y de condiciones materiales dignas seguirá empujando a los cubanos a las calles.

Implicaciones futuras

El panorama para los próximos días se presenta altamente volátil. Con la falla de la termoeléctrica Antonio Guiteras y la promesa de mayores apagones, la probabilidad de que nuevas protestas surjan en distintas provincias del país es inminente. La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos deberán mantener la mirada fija en Cuba, ante el riesgo de que la represión estatal se intensifique para sofocar la indignación popular. La incapacidad del régimen para ofrecer soluciones reales a la crisis energética y alimentaria no solo profundiza el sufrimiento de la ciudadanía, sino que augura un escenario de creciente inestabilidad social y política en la isla, donde la exigencia de «corriente y comida» se consolida como el clamor ineludible de un pueblo hastiado de promesas vacías.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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