Miércoles, 22 de julio de 2026
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Camioneros en el oriente de Cuba recurren a aceite vegetal para mover sus vehículos ante la escasez de diésel

Transportistas privados en Songo-La Maya, Santiago de Cuba, han comenzado a mezclar aceite vegetal con petróleo para mantener operativos sus vehículos frente a la aguda crisis de combustibles. Esta medida de supervivencia, impulsada por el agotamiento de las reservas energéticas reconocido por las autoridades, ha desencadenado un efecto dominó que dispara los precios de los alimentos básicos y del transporte.

Lo que comenzó como un experimento para mitigar la falta de diésel se ha convertido en una práctica habitual entre los conductores de la zona. Inicialmente, las mezclas contenían un 70 % de petróleo y un 30 % de aceite comestible. Sin embargo, el encarecimiento del combustible en el mercado informal —donde el litro supera los 3.000 pesos— ha obligado a los transportistas a incrementar la proporción de aceite, generando un inconfundible olor a fritura en las calles del municipio y acelerando el deterioro de los motores de los vehículos.

El impacto en la economía familiar y el colapso del transporte

La solución improvisada ha terminado por agravar la crisis alimentaria de la población. La compra masiva de aceite por parte de los camioneros ha vaciado los estantes locales y disparado el precio del producto. Si hace unas semanas el litro de aceite costaba alrededor de 1.000 pesos, en la actualidad su valor supera los 2.000 pesos, un monto inasumible para el salario medio de un trabajador o jubilado en la isla, quienes ven cómo un producto de la canasta básica se convierte en combustible de emergencia.

Esta situación es un reflejo directo del profundo colapso estructural que atraviesa la nación bajo el régimen de La Habana. La ineficiencia en la gestión energética y la falta de divisas han llevado al país a un punto crítico de desabastecimiento. El propio ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió recientemente en la televisión estatal que el país ha agotado sus reservas de diésel y fuelóleo, confirmando la incapacidad del ejecutivo cubano para garantizar el suministro energético y sostener la ya maltrecha economía nacional.

Las consecuencias para la ciudadanía son inmediatas y devastadoras. El incremento en los costos operativos de los transportistas se traslada directamente al precio del pasaje, que en rutas como Songo-La Maya a Santiago de Cuba ha escalado de 500 a entre 700 y 1.500 pesos. Ante esta realidad, los cubanos se ven obligados a elegir entre movilizarse para trabajar, acudir a consultas médicas o asegurar su alimentación, profundizando aún más el ciclo de pobreza y desesperanza que impone la dictadura cubana con su ineficiente manejo de los recursos públicos y la falta de libertades que ahoga cualquier alternativa de desarrollo.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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