Representantes cubanoamericanos en el Congreso de Estados Unidos y la embajada norteamericana en La Habana condenaron la detención de los jóvenes del proyecto audiovisual independiente El4tico. El operativo, ejecutado por la Seguridad del Estado en la provincia de Holguín, deja en evidencia la persecución sistemática contra la libertad de expresión en la isla.
Los congresistas Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez, representantes por el estado de Florida, se pronunciaron de forma enérgica exigiendo la excarcelación inmediata de los creadores. A través de redes sociales, los legisladores respaldaron la declaración de la sede diplomática estadounidense que califica el arresto como un ataque a la disidencia. Díaz-Balart denunció que la dictadura cubana encarcela a ciudadanos por el simple hecho de emitir sus opiniones, recordando que la libertad de expresión no debe ser tipificada como un delito.
La detención ocurrió tras un allanamiento en la vivienda que funciona como set de grabación del colectivo, según informó la organización no gubernamental Justicia 11J. El operativo incluyó la irrupción de fuerzas de seguridad bajo una orden de registro, resultando en el arresto del joven Kamil Zayas. La ONG alertó además sobre la situación de vulnerabilidad de otros integrantes del proyecto, Ernesto Medina y Doris Santiesteban, quienes se encuentran en riesgo ante el despliegue represivo de las autoridades de la isla. Hasta el momento, el paradero de los detenidos genera incertidumbre entre sus familiares, quienes intentan obtener información oficial.
El4tico se ha consolidado como un espacio de análisis social y político crítico desde Holguín, acumulando más de 50.000 seguidores en Instagram. Anticipando su inminente captura, Zayas dejó grabada una declaración en la que defiende su labor y señala las causas de la represión. En el mensaje, el joven subraya que su único \»delito\» ha sido atreverse a mirar de frente y señalar las ineficiencias crónicas, las injusticias y la opresión que aplasta la dignidad del pueblo, acciones que una dictadura no tolera.
El silenciamiento como política de Estado
El arresto de los integrantes de El4tico no es un hecho aislado, sino que se inscribe en la profundización de la maquinaria represiva del régimen de La Habana. Frente a la agudización de la crisis económica, la inflación galopante y el colapso de los servicios básicos, el gobierno cubano ha optado por blindar el control informativo. La criminalización del periodismo independiente y la persecución de voces críticas en redes sociales funcionan como mecanismos para contener el descontento social, imposibilitando el debate público y la exigencia de rendición de cuentas.
La presión internacional, materializada en el reclamo del Congreso de Estados Unidos y su embajada, pone de relieve el escrutinio al que se enfrenta el ejecutivo cubano por sus prácticas autoritarias. La negativa a liberar a estos jóvenes no solo agrava la violación de los derechos humanos en el país, sino que envía un mensaje contundente a la comunidad internacional sobre la nula voluntad de aperturas democráticas. Mientras tanto, la sociedad civil cubana continúa soportando el peso de un modelo que privilegia el silencio forzado sobre la libertad y la dignidad ciudadana.