El Observatorio de Género de la revista Alas Tensas (OGAT) confirmó el asesinato de tres mujeres en La Habana y Camagüey, crímenes perpetrados en un contexto de agravada crisis social y apagones en la isla. Las víctimas, atacadas presuntamente por sus exparejas o bajo claros sesgos de género, elevan a 29 los feminicidios documentados por la sociedad civil independiente en 2026.
Los casos verificados corresponden a Adrianelys Nieves Castillo, de 24 años, asesinada durante un corte de electricidad en Camagüey por un expareja que irrumpió en su vivienda, dejando herida a la víctima y traumatizada a su hija menor, quien presenció la agresión. El mismo día, en el municipio habanero de San Miguel del Padrón, Estefany García, de 29 años, fue presuntamente asesinada por un hombre con antecedentes de violencia machista, dejando huérfana a una bebé de seis meses. El tercer caso es Yanet Sánchez Espino, de 48 años, cuyo cuerpo sin vida fue hallado en la playa de Guanabo el 30 de mayo. Aunque las autoridades de la isla mantienen el caso bajo investigación, el OGAT identificó claros sesgos de género que confirman el feminicidio.
Con estos nuevos registros, el balance independiente asciende a 29 feminicidios, 19 intentos de feminicidio y el asesinato de un hombre por motivos de género en lo que va del año. El informe evidencia un patrón recurrente donde más del 83% de estos crímenes son ejecutados por parejas o exparejas, dejando a decenas de menores de edad en situación de orfandad. La inacción y el silencio oficial contrastan con el trabajo de organizaciones como OGAT, que además mantiene bajo escrutinio otros 10 posibles casos sin esclarecer en el presente ejercicio.
Inseguridad y desprotección bajo el régimen de La Habana
La escalada de violencia machista no es un fenómeno aislado, sino el resultado de profundas desigualdades estructurales que la dictadura cubana ha normalizado. El colapso de los servicios públicos, los apagones prolongados y la precariedad económica agravan la vulnerabilidad de las mujeres, quienes se enfrentan a un sistema judicial ineficiente y carente de mecanismos reales de protección. La falta de transparencia del ejecutivo cubano en la publicación de estadísticas oficiales obliga a la sociedad civil a asumir el rol de monitorear una crisis de derechos humanos que el poder minimiza sistemáticamente.
El incremento sostenido de la violencia de género augura un escenario aún más adverso para la ciudadanía femenina en Cuba. Mientras el régimen de La Habana prioriza el control político y la represión sobre la seguridad ciudadana, la impunidad sigue alimentando el ciclo de violencia. La comunidad internacional y las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres enfrentan el reto de exigir al gobierno cubano que asuma su responsabilidad en la prevención de estos crímenes, garantice justicia a las víctimas y desista de su política de invisibilización estadística.