El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, aseguró durante un foro en Washington que un eventual cambio político en Cuba requiere del respaldo decidido de la comunidad internacional. El mandatario advirtió que la ayuda humanitaria solo perpetúa al régimen de La Habana y reclamó una postura \»más firme\» frente a la opresión sistemática en la isla, descartando de plano la intervención militar.
En el marco de una conversación pública organizada por el Atlantic Council en la capital estadounidense, el jefe de Estado ecuatoriano abordó la crisis democrática en la región. Al ser consultado por la periodista Courtney Kube sobre el panorama en Venezuela, Noboa defendió la necesidad de celebrar \»elecciones libres\» que permitan a los ciudadanos decidir su futuro tras años de autoritarismo. Posteriormente, al enfocar la discusión hacia Cuba, el mandatario reconoció la posibilidad de un cambio de liderazgo en La Habana, aunque advirtió que las dictaduras que oprimen a su población no ceden el poder de forma voluntaria.
Interrogado sobre si la presión ciudadana dentro de la isla podría ser el motor de esa transformación, Noboa respondió afirmativamente, pero subrayó la urgencia de un acompañamiento externo. Al precisar el tipo de asistencia requerida, el presidente ecuatoriano descartó tanto la vía militar como la ayuda humanitaria, argumentando que esta última suele servir de oxígeno para el statu quo. \»Porque con la humanitaria mantienes al mismo régimen\», señaló, posicionando el respaldo político como la alternativa intermedia y más viable para impulsar una transición.
Ruptura diplomática y aislamiento del régimen
Las declaraciones de Quito se producen en medio de un severo deterioro en las relaciones bilaterales con la isla. Hace poco más de dos meses, el ejecutivo ecuatoriano declaró persona non grata al embajador cubano, Basilio Antonio Gutiérrez, y a todo el personal diplomático, consular y administrativo, otorgándoles un plazo de 48 horas para abandonar el país. Ante esta medida, las autoridades de la isla respondieron cesando las funciones de su embajada en Quito y calificando la decisión de \»unilateral e inamistosa\», en un nuevo capítulo que evidencia el creciente aislamiento del gobierno cubano en la región.
El llamado de Noboa a la comunidad internacional recae sobre una nación sumida en una profunda crisis estructural, marcada por el colapso de los servicios públicos, una inflación galopante y un éxodo migratorio sin precedentes. La exigencia de una postura más enérgica frente a la dictadura cubana plantea un desafío para los actores democráticos de la región, quienes enfrentan el reto de diseñar mecanismos de presión efectivos que impidan que la asistencia internacional siga siendo instrumentalizada por el poder para mantener su control sobre la sociedad civil.