El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart aseguró que el gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, no está dispuesto a tolerar la continuidad del régimen de La Habana y anunció que se evalúan nuevas acciones para asfixiar financieramente a la isla, incluyendo posibles restricciones desde el Departamento de Justicia y el Tesoro.
Durante un intercambio público en Miami, el legislador enfatizó la necesidad de cortar las principales fuentes de financiamiento de la dictadura cubana, abriendo la puerta a eventuales limitaciones en el envío de remesas y los vuelos hacia el territorio nacional. Díaz-Balart, quien mantiene comunicación constante con el ejecutivo estadounidense, señaló que aunque valora las acciones recientes, aún quedan herramientas por aplicar para acelerar el desmantelamiento de las autoridades de la isla. \»Lo que no es aceptable es que ese régimen se mantenga. Nunca ha estado tan débil, pero tenemos que tomar medidas para empujarlo a que ya se elimine\», afirmó.
Postura militar y respuesta ante futuras protestas
Al ser cuestionado sobre una eventual repetición de las protestas masivas del 11 de julio de 2021, el congresista descartó que la respuesta de la Casa Blanca sea similar a la de la administración anterior, criticando duramente la política exterior de Joe Biden. Además, advirtió sobre una presencia militar estadounidense inédita en el Caribe, vinculándola directamente con la intransigencia del presidente Trump hacia una dictadura que, a su juicio, amenaza tanto la seguridad nacional de EE. UU. como los derechos fundamentales del pueblo cubano. Para Díaz-Balart, el factor diferencial frente a otros periodos se resume en la influencia de Donald Trump y el senador Marco Rubio.
Las declaraciones se producen en un escenario de profunda crisis estructural en Cuba, marcada por una inflación galopante, el colapso de los servicios básicos, el desabastecimiento crónico y un éxodo migratorio sin precedentes. En este contexto de empobrecimiento generalizado y represión social sistemática, el gobierno cubano ha dependido cada vez más del flujo de divisas desde el exterior para mantener su maquinaria de control. La estrategia impulsada desde el Congreso estadounidense busca neutralizar esta dependencia financiera para evitar que el poder en La Habana siga lucrando mientras reprime a la ciudadanía.
Transición política y alianzas regionales
El análisis del congresista también se extendió hacia Venezuela, calificando al chavismo como un \»narcocartel\» e insinuando que la estabilidad de la dictadura cubana está intrínsecamente ligada a los acontecimientos en Caracas. Junto a su colega Carlos Giménez, Díaz-Balart participó en una conferencia de prensa organizada por la Asamblea de la Resistencia Cubana en la sede del Directorio Democrático Cubano, donde reiteró que la política de Washington se encamina hacia un proceso de transición democrática en la región. Esta hoja de ruta, según explicó, exige la liberación de todos los presos políticos, la legalización de la oposición y la celebración de elecciones libres como condiciones innegociables para la normalización institucional de la isla.