Domingo, 27 de septiembre de 2026
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El régimen de La Habana reconoce un colapso eléctrico histórico: 18 horas de apagones diarios sumen a Cuba en la incertidumbre

El régimen de La Habana reconoce un colapso eléctrico histórico: 18 horas de apagones diarios sumen a Cuba en la incertidumbre

El régimen de La Habana ha reconocido oficialmente una de las peores crisis energéticas de su historia, con un promedio de 18 horas de cortes eléctricos diarios en los circuitos apagables de toda la isla. La admisión provino del director general de la Unión Eléctrica (UNE), Alfredo López, durante su participación en el pódcast oficial «Desde la Presidencia», un foro donde el gobernante Miguel Díaz-Canel y el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, intentaron justificar el desplome del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sin ofrecer soluciones estructurales a la población.

López detalló que la duración media de los apagones alcanza las 18 horas en los circuitos destinados a ser desconectados, atribuyendo el 66% de estas interrupciones a la aguda escasez de combustible. El funcionario aseguró que las autoridades trabajan para mitigar el impacto en el mes de julio, época donde el consumo se dispara por las altas temperaturas, aunque no detalló cómo lograrán revertir una tendencia que se agrava mes a mes ante la falta de recursos.

Por su parte, Díaz-Canel señaló que el incremento en el consumo diario y la caída en las importaciones de combustible son las causas principales del desastre. «Los niveles están disparados», afirmó el gobernante, admitiendo que el país ha recibido menos abastecimientos de sus aliados tradicionales —Venezuela, México y Rusia—. Esta dependencia externa ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de una infraestructura compuesta mayoritariamente por plantas termoeléctricas que superan los cuarenta años de explotación continua y carecen de un mantenimiento adecuado.

Desabastecimiento crónico y respuestas insuficientes

El ministro de Energía y Minas ofreció datos aún más alarmantes sobre la parálisis energética que sufre la nación. Vicente de la O Levy confirmó que en lo que va de año, la isla ha pasado 2,2 meses sin disponer de diésel y 1,4 meses sin asegurar «ni un solo litro de fuel oil». Esta carencia absoluta de recursos básicos para la generación eléctrica demuestra la incapacidad del ejecutivo cubano para planificar, comprar y distribuir los insumos necesarios para mantener operativas las industrias y los servicios estatales.

Ep.31 | Sobre apagones y estados de opinión

Ep.31 | Sobre apagones y estados de opinión

Como medida paliativa, el gobierno cubano ha impulsado la instalación de parques fotovoltaicos, una estrategia que hasta ahora ha fracasado en cubrir la demanda nacional y parece más una maniobra propagandística que una solución real. Díaz-Canel informó que los paneles solares en funcionamiento generan poco más de 1.400 megavatios hora (MWh), lo que representa apenas un 2% del consumo diario estimado en más de 60.000 MWh. A pesar de la evidente insuficiencia, el gobernante defendió la inversión, ignorando que estos esfuerzos aislados no resuelven el colapso de la red de transmisión ni el envejecimiento de las plantas térmicas.

Protestas ciudadanas ante el abandono estatal

El reconocimiento oficial de este desastre energético coincide con un nuevo ciclo de protestas ciudadanas en el oriente del país, donde la paciencia de la población ha colapsado ante la inacción del Estado. Comunidades como Micro 9, San Feliz, Santa Isabel, Jabaquito y la localidad de Santa Rita, en Jiguaní, han protagonizado manifestaciones espontáneas exigiendo el restablecimiento del servicio eléctrico. Los reclamos surgen frente a la combinación de cortes prolongados, temperaturas asfixiantes y una escasez alimentaria que se agrava con la imposibilidad de refrigerar los pocos alimentos disponibles.

En este escenario de tensión social, la dictadura cubana ha mantenido su política de contención mediante la intimidación, aunque ha tenido que reconocer la magnitud del descontento. El propio régimen admitió que desde mediados del año pasado se han producido cuatro apagones nacionales, incluido el más reciente en marzo. Mientras que en las provincias del interior las interrupciones superan las 20 horas diarias, en La Habana los cortes se limitan a entre cuatro y seis horas, una asimetría que evidencia el control político sobre la distribución de los escasos recursos disponibles para evitar estallidos en la capital.

Contexto Sistémico: El fracaso del modelo centralizado

El impacto de esta crisis no se limita a la incomodidad doméstica; paraliza la ya mermada actividad económica, afecta la preservación de alimentos y medicamentos, y profundiza el deterioro de la calidad de vida. Las autoridades de la isla suelen atribuir esta situación a las sanciones estadounidenses, un discurso recurrente para deslindar responsabilidades. Sin embargo, cálculos independientes estiman que Cuba necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar su sistema eléctrico, una cifra inalcanzable bajo el actual modelo económico centralizado e ineficiente que ahuyenta la inversión extranjera y asfixia al sector privado.

El colapso eléctrico es, en realidad, el síntoma más visible de una crisis estructural multidimensional. La inflación incontrolada, la pérdida del valor adquisitivo del salario estatal y la incapacidad del Estado para garantizar servicios básicos como el agua, el transporte y la salud pública, conforman un panorama de supervivencia diaria para los cubanos. Esta precariedad extrema es el principal motor del éxodo migratorio masivo que ha vaciado a la isla de su fuerza laboral y juvenil, desangrando la economía nacional y dejando a una población envejecida soportando el peso de las fallas del sistema.

Antecedentes de un colapso anunciado

Para entender la gravedad del momento actual, es necesario remontarse al colapso total del 18 de octubre de 2024, cuando se produjo la desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) por varios días. Antes de ese evento, la mayoría de las provincias solo disponían de tres horas de servicio eléctrico al día, una situación a la que los territorios cubanos han regresado, con la excepción de la capital, las cabeceras provinciales y localidades vinculadas a servicios esenciales. La promesa de estabilización tras aquel evento se ha diluido en la realidad de un sistema fracturado.

Tras una breve y engañosa mejoría, los apagones repuntaron afectando hasta casi el 60% del país simultáneamente. Aunque las actuales afectaciones no han superado la desconexión total de octubre, el deterioro es progresivo y sistémico. La falta de mantenimiento preventivo, la corrupción interna en la gestión de recursos y la ausencia de un mercado energético diversificado han convertido la generación de electricidad en una ruleta donde la población siempre pierde.

Históricamente, los apagones han sido el detonante de los estallidos sociales más significativos contra el régimen. Las protestas del 11 de julio de 2021, las más grandes en décadas, tuvieron en los cortes eléctricos y la falta de medicamentos uno de sus principales catalizadores. De igual manera, el 17 de marzo de 2024, Santiago de Cuba y otras localidades se alzaron en medio de oscuras noches de apagones, demostrando que el cansancio ciudadano puede superar el miedo a la represión policial.

Implicaciones y panorama futuro

De cara a los próximos meses, el panorama se presenta sombrío para la ciudadanía. Con la llegada del verano y el incremento térmico, la demanda energética pondrá a prueba un sistema al borde del colapso definitivo. La falta de capacidad de generación amenaza con provocar nuevas desconexiones totales que podrían desencadenar crisis sanitarias y hambrunas a corto plazo, ante la imposibilidad de operar sistemas de bombeo de agua y redes de frío.

La comunidad internacional observa con preocupación cómo un país a 90 millas de Estados Unidos se hunde en la precariedad absoluta. Mientras tanto, el régimen de La Habana se aferra al poder sin ofrecer soluciones reales, limitándose a culpar a factores externos y a sus propios aliados por la falta de combustible. Esta inacción profunda no solo profundiza el sufrimiento de la población, sino que siembra el terreno para nuevos estallidos sociales que la dictadura intentará silenciar a toda costa, augurando un ciclo de tensión, represión y deterioro institucional sin precedentes en la historia reciente de Cuba.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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