Domingo, 27 de septiembre de 2026
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Fallece el actor cubano Samuel Claxton tras meses de abandono médico en La Habana

Fallece el actor cubano Samuel Claxton tras meses de abandono médico en La Habana

El veterano intérprete, de 82 años, perdió la vida este sábado en la capital cubana aquejado de problemas renales. Su deceso evidencia una vez más el colapso del sistema sanitario de la isla, incapaz de garantizar insumos básicos como sondas vesicales, lo que obligó a colegas y amigos a mendigar ayuda en redes sociales para intentar salvar su vida.

La directora de casting Lidia Batista fue quien confirmó el deceso a través de un mensaje publicado en su perfil de Facebook. Batista había sido una de las principales impulsoras de una campaña de solidaridad en las últimas semanas para intentar conseguir los suministros médicos que las instituciones de salud no le proporcionaban al actor. «Falleció Samuel Claxton. Que en paz descanse…», escribió la también directiva, truncando así los esfuerzos por mejorar la calidad de vida del artista en sus últimos días.

Claxton, con una trayectoria de más de seis décadas en las artes escénicas y una filmografía que supera los 60 títulos, padecía un delicado estado de salud derivado de complicaciones renales severas. Su supervivencia y bienestar dependían de insumos básicos y descartables, tales como sondas vesicales y bolsas colectoras de orina, artículos que hoy escasean de manera absoluta en las farmacias y hospitales del país, sumidos en la peor crisis de su historia moderna.

Desde el exilio, el también actor Erdwin Fernández lamentó profundamente la pérdida de su colega y amigo. En sus redes sociales, Fernández evidenció la angustia de la diáspora cubana ante la imposibilidad de asistir a sus seres queridos en la isla. «Descansa en Paz Samuel Claxton mi amigo. Para todos mis amigos y amigas créanme, la lejanía es algo brutal, es sobre todo impotencia y tristeza», resaltó Fernández, describiendo la experiencia de miles de cubanos que ven morir a sus familiares a la distancia sin poder tenderles una mano.

La plataforma Cubaactores también se pronunció sobre la crítica situación del intérprete, aunque de manera limitada y cautelosa. La organización alegó que, debido a «penalizaciones previas», no podían detallar abiertamente el estado de salud de Claxton ni las urgencias específicas que requería. Esta autocensura forzada refleja el clima de hostilidad, vigilancia y represalia institucional al que están sometidos los artistas en la isla cuando solicitan ayuda o denuncian la precariedad en la que viven.

Una vida entregada al arte bajo el control estatal

Nacido en Camagüey en 1943, Samuel Claxton forjó una carrera incombustible que comenzó en el Grupo Taller Dramático con la emblemática obra «María Antonia». Su versatilidad en las tablas lo llevó a destacar en montajes de gran calado intelectual y popular como «Divinas palabras», «Lumumba» y «Santa Camila de la Habana Vieja», consolidándose como una figura indispensable y respetada en el panorama teatral nacional.

En el cine, su rostro se volvió inconfundible para varias generaciones de cubanos. Participó en clásicos imprescindibles de la cinematografía nacional como «La última cena», «Retrato de Teresa» y «Caravana». En el ámbito de la televisión, el público lo recuerda de manera especial por su interpretación del teniente Mantilla en la exitosa serie policiaca «Su propia guerra», donde compartió créditos y escena con el recordado actor Alberto Pujol, dejando una huella imborrable en la pantalla chica.

La trayectoria de Claxton se desarrolló íntegramente bajo el paraguas de las instituciones estatales. Como muchos de su generación, su talento fue utilizado para construir y sostener la narrativa cultural del sistema. Sin embargo, a la hora de enfrentar la vejez y la enfermedad, la maquinaria burocrática le dio la espalda. El abandono de figuras históricas de la cultura nacional se ha vuelto una constante en los últimos años, evidenciando la desconexión total entre la retórica oficial y la realidad de sus ciudadanos.

El colapso sanitario y el abandono institucional

La tragedia final de Samuel Claxton no es un caso aislado, sino el síntoma más crudo de una crisis estructural que atraviesa toda Cuba. El sistema de salud pública, otrora vendido por el régimen de La Habana como uno de sus mayores y más preciados logros ante la comunidad internacional, se encuentra en estado de ruina. La falta de medicinas, el deterioro físico de los hospitales, la ausencia de equipos básicos y la mala alimentación son el pan de cada día para la ciudadanía común.

En este escenario de desabastecimiento crónico, los adultos mayores y los enfermos crónicos son los sectores más vulnerables. El gobierno cubano ha desmantelado progresivamente la red de atención primaria, mientras que la inflación galopante y los salarios de miseria impiden a las familias acceder a las farmacias internacionales o al mercado negro para adquirir tratamientos de urgencia. La supervivencia depende hoy casi exclusivamente de las remesas enviadas desde el exterior y de la solidaridad privada, trasladando la responsabilidad del bienestar social del Estado a los propios ciudadanos y a sus familiares emigrados.

Para el gremio artístico e intelectual, la situación es doblemente compleja. Los creadores enfrentan no solo la miseria material y el colapso de los servicios, sino también la represión política. La dictadura cubana mantiene un control férreo sobre el sector cultural, penalizando a aquellos que alzan la voz para denunciar sus condiciones de vida. La advertencia de Cubaactores sobre las «penalizaciones previas» ilustra claramente cómo el miedo a represalias institucionales, la pérdida de beneficios o la marginación profesional silencia incluso los pedidos de auxilio más desesperados.

Un silencio oficial que condena

La muerte de Samuel Claxton deja un vacío irreparable en la cultura cubana y un manto de indignación entre sus colegas, amigos y seguidores. Mientras las instituciones culturales del ejecutivo cubano suelen emitir tardías y formales notas de pésame para figuras ilustres una vez que han fallecido, omiten convenientemente las circunstancias de abandono y negligencia en las que estos artistas terminan sus días.

Este deceso debería encender las alarmas sobre la urgencia de un cambio de sistema que garantice la dignidad humana y la atención médica, no como un privilegio para unos pocos o una concesión graciosa del poder, sino como un derecho fundamental sistemáticamente violado. La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos no deben perder de vista que detrás de cada figura pública que muere por falta de una simple sonda médica, hay miles de cubanos anónimos que sufren a diario la misma desidia y la misma represión por parte de la dictadura.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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