Domingo, 20 de septiembre de 2026
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Nueva avería en la termoeléctrica Antonio Guiteras hunde al Sistema Eléctrico Nacional y anticipa apagones en el 64% de Cuba

Nueva avería en la termoeléctrica Antonio Guiteras hunde al Sistema Eléctrico Nacional y anticipa apagones en el 64% de Cuba

La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, el principal bloque de generación del sistema eléctrico cubano, salió de servicio en la madrugada de este sábado tras registrar una nueva avería técnica, un golpe definitivo a la ya crítica situación energética del país que anticipa cortes de electricidad generalizados en más de la mitad del territorio nacional.

Según informó la Unión Eléctrica (UNE) a través de su página oficial de Facebook, la planta ubicada en la provincia de Matanzas quedó fuera de línea a las 04:12 a.m. debido a un «poro en el economizador». Esta perforación en uno de los tubos metálicos del sistema de caldera impide la correcta circulación del agua, lo que obliga a detener por completo la unidad para proceder a su reparación. La desconexión de esta infraestructura, considerada la mayor unidad individual de generación de la isla, ocurre en medio de un escenario de déficit eléctrico agudo que las autoridades de la isla han sido incapaces de resolver.

Las proyecciones emitidas por el ente estatal para el horario pico de este sábado son desalentadoras y reflejan la magnitud del desastre energético. La UNE prevé una disponibilidad de apenas 1.140 megavatios (MW) frente a una demanda estimada que ronda los 3.100 MW. Esta brecha deja un déficit cercano a los 1.960 MW, lo que se traducirá en una afectación real de aproximadamente 1.990 MW. Estas cifras anticipan que los apagones se extenderán por al menos el 64% del territorio nacional, sumiendo a millones de cubanos en la oscuridad durante las horas de mayor consumo y calor.

La avería de este sábado representa, al menos, la novena salida de servicio de la Antonio Guiteras en el último año, en una secuencia ininterrumpida de interrupciones que evidencia el deterioro terminal de la infraestructura energética cubana. Apenas el 5 de mayo pasado, esta misma termoeléctrica había quedado fuera del sistema debido a otra «avería en su caldera», permaneciendo cuatro días en reparación antes de ser reintegrada de manera precaria al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

Un historial de colapsos y desinversión estructural

El historial reciente de la planta es un claro reflejo de la falta de mantenimiento preventivo y de la desinversión crónica que caracteriza la gestión del régimen de La Habana. A inicios de este año, la central estuvo detenida durante 96 horas por trabajos correctivos de urgencia. Asimismo, en julio y noviembre de 2025 también registró desconexiones prolongadas atribuidas a labores de mantenimiento y fallas técnicas insalvables. Más recientemente, el 6 de abril, la unidad volvió a salir de operación por una rotura similar, demostrando que las reparaciones se limitan a parches provisionales sobre una tecnología obsoleta.

La Antonio Guiteras es considerada la pieza clave para la estabilidad del SEN debido a su capacidad de generación. Sin embargo, su historial de paradas e interrupciones ha convertido cada nueva falla en un factor de presión insostenible sobre un sistema que enfrenta déficits crónicos. El gobierno cubano ha normalizado el colapso energético, trasladando la responsabilidad de la falta de planificación y de recursos a la población, que debe sufrir apagones cada vez más prolongados que afectan todas las esferas de la vida cotidiana.

La pérdida de generación térmica no solo deja a los hogares sin electricidad, sino que paraliza la ya frágil actividad económica del país. Las industrias se ven obligadas a detener sus producciones, los servicios de alimentación pierden sus inventarios por falta de refrigeración, y el ya colapsado sistema de acueductos deja de bombear agua a las viviendas. La inoperancia de las termoeléctricas es un catalizador que acelera el colapso de otros servicios públicos básicos, generando una crisis humanitaria silenciosa que el ejecutivo cubano se niega a reconocer en su verdadera magnitud.

Contexto: La crisis sistémica y la respuesta represiva

El colapso del Sistema Eléctrico Nacional no es un fenómeno aislado, sino la manifestación más visible de la crisis estructural que atraviesa la isla. La incapacidad del régimen para garantizar la generación de energía está directamente vinculada a la falta de divisas, la deuda externa impagada con proveedores de combustible y piezas de repuesto, y el fracaso del modelo económico centralizado. Mientras la inflación galopa, el desabastecimiento de productos de primera necesidad se agrava y el éxodo migratorio alcanza cifras récord, la falta de electricidad profundiza el sufrimiento de la ciudadanía y asfixia cualquier intento de reactivación económica.

Ante el descontento social generado por los apagones prolongados, la respuesta de la dictadura cubana ha sido el silencio institucional acompañado de un despliegue represivo. En lugar de presentar un plan viable para la recuperación del SEN, el Estado ha priorizado la vigilancia policial y la intimidación para evitar protestas espontáneas en los barrios. La censura sobre las verdaderas causas del deterioro de las termoeléctricas y la persecución a periodistas independientes que documentan la crisis energética son prácticas constantes que violan los derechos humanos y limitan el acceso a la información veraz.

La población se encuentra atrapada en un círculo vicioso: sin energía no hay producción, sin producción no hay exportaciones, y sin exportaciones no hay financiamiento para adquirir el combustible o los repuestos necesarios para reactivar las plantas eléctricas. La dependencia de tecnologías envejecidas, sumada a la falta de autonomía operativa de las empresas estatales debido al control burocrático, garantiza que el sistema siga en caída libre. Las promesas de inversiones extranjeras en el sector energético se han diluido en la burocracia y en la desconfianza que genera el marco legal cubano.

Perspectivas y consecuencias a futuro

El panorama inmediato para la ciudadanía es desolador. Con la entrada en la temporada de mayores temperaturas, la demanda energética se mantendrá en niveles máximos, mientras la oferta continuará mermada por la inestabilidad de plantas como la Antonio Guiteras. Los apagones de 10, 12 o más horas diarias se consolidarán como la norma, con el consecuente deterioro de la salud física y mental de la población, especialmente de los adultos mayores y los enfermos crónicos que dependen de equipos eléctricos para su supervivencia.

La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos mantienen su mirada sobre la isla, exigiendo al régimen que garantice el acceso a servicios básicos y cese la represión contra la sociedad civil. Sin embargo, la falta de presión外交 y económica efectiva ha permitido que el gobierno cubano siga eludiendo su responsabilidad. Mientras no exista una transición hacia un modelo económico abierto, transparente y democrático, la modernización de la infraestructura energética seguirá siendo una quimera. La falla en el economizador de la Guiteras es mucho más que un problema técnico; es el síntoma inequívoco del agotamiento de un sistema político que ha fracasado en su obligación más elemental: garantizar el bienestar de su pueblo.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

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