El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, evitó descartar una eventual operación militar para capturar al gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, asegurando que el Pentágono prepara múltiples alternativas para que el presidente Donald Trump decida cómo actuar frente al régimen de La Habana.
Durante una visita a la sede del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) en Tampa, Florida, Hegseth fue cuestionado por la prensa sobre la posibilidad de ejecutar una operación de \»captura o muerte\» similar a la planteada recientemente contra Nicolás Maduro en Venezuela. Aunque el jefe del Pentágono no confirmó la existencia de un plan aprobado ni reveló operaciones específicas, subrayó que la planificación de contingencias es una prioridad y que \»todas las opciones están sobre la mesa\», dependiendo de los designios del comandante en jefe.
Previamente, en una parada en la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, el funcionario elevó su tono de advertencia hacia las autoridades de la isla. Hegseth señaló que sería \»imprudente\» que el gobierno cubano intentara adquirir armamento —ante el riesgo de un eventual suministro por parte de potencias como Rusia o China— capaz de alcanzar la instalación militar estadounidense o el territorio continental. \»Estarían invitando el tipo de confrontación que no solo no quieren, sino que no podrían resistir\», aseveró ante las tropas desplegadas en la instalación.
Presión internacional en medio del colapso estructural
Estas declaraciones se producen en un momento de máxima tensión bilateral y agudización de la crisis sistémica que sufre el país. La dictadura cubana enfrenta un colapso acelerado de sus servicios públicos, una inflación galopante y un éxodo migratorio sin precedentes, factores que han incrementado la presión internacional sobre la cúpula gobernante. Hace apenas unos días, el Departamento de Estado impuso nuevas sanciones directas contra Díaz-Canel, en un claro escalamiento de la política de rendición de cuentas hacia los máximos responsables de la represión política y el deterioro social.
Aunque es inusual que Hegseth haya abordado el tema cubano desde la sede de CENTCOM —cuya jurisdicción geográfica corresponde a Oriente Medio y Asia Central, mientras que Cuba recae bajo el Comando Sur (SOUTHCOM)—, el mensaje envía una señal directa sobre la prioridad estratégica que Washington otorga a la seguridad en su periferia. El secretario de Guerra enfatizó que actualmente existe \»mucha presión sobre el régimen de Cuba, y con razón\», advirtiendo que las decisiones que tome la dirigencia en momentos de tensión pueden ser determinantes.
Hegseth concluyó señalando que Washington aún alberga la expectativa de establecer una relación distinta en el futuro, pero reiteró que las fuerzas armadas estadounidenses permanecen posicionadas para cualquier escenario. Las implicaciones de estas declaraciones dejan al ejecutivo cubano ante una encrucijada geopolítica compleja, donde cualquier cálculo erróneo en su alineación internacional o en el endurecimiento de la represión interna podría desencadenar una respuesta militar o coercitiva de mayor escala por parte de Estados Unidos.