Miércoles, 22 de julio de 2026
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EE.UU. negocia con la Iglesia Católica la entrega de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para la población cubana

El encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, sostuvo un encuentro con altos jerarcas de la Iglesia Católica cubana para coordinar la distribución de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria. El gobierno de Donald Trump busca canalizar estos fondos a través de entidades independientes como Cáritas Cuba, evitando la intermediación del régimen de La Habana, en medio de la profunda crisis económica que azota a la isla.

La sede diplomática estadounidense confirmó el encuentro a través de la red social X, calificándolo de \»fructífero\». En la reunión participaron el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de La Habana; monseñor Arturo González Amador, obispo de Santa Clara y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba; y monseñor Eloy Ricardo Domínguez Martínez, obispo auxiliar de La Habana. El objetivo central de las partes es asegurar que los recursos lleguen directamente a los \»cubanos de a pie\» en todo el territorio nacional, utilizando a la Iglesia y otras organizaciones confiables como vehículos de distribución.

El Departamento de Estado formalizó el pasado 13 de mayo su disposición a entregar esta suma adicional, condicionando el envío a que la asistencia no pase por el aparato estatal cubano. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido enfático en que la ayuda debe gestionarse por vías que escapen al control del gobierno. Por su parte, las autoridades de la isla respondieron con cautela. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla reconoció la propuesta, aunque cuestionó la naturaleza de la ayuda —si sería en efectivo o en especie— y aseguró que el ejecutivo cubano está dispuesto a escuchar los detalles, siempre y cuando la oferta sea \»de buena fe y con fines genuinos\».

Una isla en crisis y la dependencia de la asistencia externa

La necesidad de este tipo de intervenciones humanitarias refleja el colapso estructural que enfrenta la nación. La escasez crónica de alimentos, medicamentos y combustibles, sumada a una inflación galopante y el deterioro del sistema eléctrico, ha empujado a amplios sectores de la población a la pobreza extrema. En este escenario de desabastecimiento generalizado, la ciudadanía se ve obligada a depender de la caridad internacional y de las remesas para sobrevivir, mientras el régimen de La Habana prioriza el control político sobre la solución de las necesidades básicas de los cubanos.

La cooperación entre Washington y la Iglesia Católica cuenta con precedentes recientes. Tras el paso del huracán Melissa por el oriente del país, Cáritas Cuba logró distribuir kits de alimentos e higiene financiados con tres millones de dólares del gobierno estadounidense, beneficiando a miles de familias en provincias como Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, y ya gestiona una nueva donación de seis millones con el mismo propósito.

El éxito de la nueva propuesta de 100 millones de dólares dependerá en gran medida de la voluntad de la dictadura cubana para permitir la operación de organizaciones independientes sin interferencia burocrática o confiscatoria. La aceptación o el rechazo de este mecanismo no solo definirá el alivio inmediato para miles de hogares vulnerables en la isla, sino que también marcará un nuevo punto de tensión en las ya fracturadas relaciones bilaterales y pondrá a prueba la disposición real del poder en Cuba para aliviar el sufrimiento de su propia población.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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