La activista, integrante de las Damas de Blanco y excarcelada tras cumplir parte de una condena por las protestas del 11 de julio, recibió el apoyo del empresario Juan Carlos Fernández para su reinserción en Estados Unidos. Su salida de Cuba fue denunciada por organizaciones de derechos humanos como un exilio forzado condicionado por el régimen.
El propietario de Ferco Motors en Miami, Juan Carlos Fernández, entregó un automóvil a la opositora Sissy Abascal como gesto de solidaridad tras su llegada a territorio estadounidense. La donación fue anunciada por el también activista José Daniel Ferrer, quien agradeció la iniciativa del empresario, reconocido por apoyar a los cubanos que han sufrido prisión política por parte de la dictadura cubana. Esta no es la primera vez que Fernández realiza un aporte similar, ya que previamente había donado un vehículo al propio Ferrer para facilitar su movilidad en el exilio.
Abascal, de 27 años y considerada la integrante más joven de las Damas de Blanco, fue excarcelada el pasado 14 de mayo tras cumplir una parte de su condena de seis años. Las autoridades de la isla la sancionaron por su participación en las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021 en Carlos Rojas, Matanzas, imponiéndole cargos de \»desorden público, desacato y atentado\». Durante su reclusión en el penal de mujeres La Bellotex, la joven permaneció bajo un régimen de severidad máxima, enfrentando condiciones que fueron denunciadas reiteradamente por organizaciones de derechos humanos.
Exilio forzado y negligencia carcelaria
La salida de la activista hacia Estados Unidos, gestionada a través de una visa humanitaria otorgada por el Departamento de Estado y con el respaldo de la Fundación Rescate Jurídico, ha sido señalada como una práctica habitual del gobierno cubano para silenciar a la disidencia. El Centro de Información Legal Cubalex advirtió que la liberación de Abascal estuvo condicionada a su expulsión del país, una táctica que el régimen de La Habana emplea para desarticular el movimiento opositor dentro de la isla.
El encarcelamiento de Abascal estuvo marcado por la vulneración sistemática de sus derechos. Su familia denunció que a la joven se le negó en múltiples ocasiones el traslado a un régimen de menor severidad, incluso mientras se recuperaba de una cirugía de urgencia a la que fue sometida sin notificar a sus allegados. El caso de Abascal ilustra el patrón de represión contra los jóvenes que exigen cambios democráticos en Cuba, donde la dictadura les veta el acceso a la educación superior por sus ideas y posteriormente los obliga al exilio. El gesto de la comunidad empresarial en el exterior busca mitigar el impacto de estas políticas, aunque la situación deja en evidencia la profunda crisis de libertades bajo el control del poder en la isla.