Domingo, 20 de septiembre de 2026
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Apagones masivos oscurecen la Navidad en Cuba: el 60% del país permanece sin electricidad ante el colapso del sistema energético

Apagones masivos oscurecen la Navidad en Cuba: el 60% del país permanece sin electricidad ante el colapso del sistema energético

La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) pronostica un déficit de 1.935 megavatios (MW) y una afectación de 1.965 MW en el horario pico, dejando a aproximadamente el 60% de la nación a oscuras en plena Nochebuena. El colapso del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) refleja el deterioro estructural de la infraestructura y la ineficacia del régimen de La Habana para garantizar servicios básicos a la población, profundizando la peor crisis económica que ha enfrentado la isla en décadas.

El parte oficial emitido confirma que el servicio eléctrico se vio interrumpido durante las 24 horas del día anterior. La máxima afectación registrada el miércoles alcanzó los 2.015 MW a las 18:30 horas, un nivel superior a lo planificado inicialmente debido a la falla en la entrada de la Unidad 6 de la Central Termoeléctrica (CTE) Mariel. Esta situación evidencia la fragilidad de una red eléctrica operando muy por debajo de su capacidad y al borde del colapso permanente, incapaz de responder a la demanda básica de la ciudadanía.

Las incidencias técnicas se multiplican en las principales plantas generadoras del país. Las autoridades de la isla reportaron averías en las unidades 5 y 6 de la CTE Antonio Maceo, así como en las unidades 5 y 8 de la CTE Mariel y la Unidad 2 de la CTE Felton. A esto se suman los mantenimientos programados y las limitaciones en la generación térmica, que mantienen fuera de servicio 549 MW. La vejez de estas instalaciones, muchas de ellas con décadas de explotación sin inversiones significativas en modernización, constituye el principal factor de esta crisis técnica que el ejecutivo cubano no logra resolver.

El faltante energético también está profundamente marcado por las restricciones de combustible, un problema crónico en la economía centralizada de la isla. El informe detalla que 62 centrales de generación distribuida, con capacidad para 576 MW, se encuentran detenidas, junto con 108 MW en la central fuel de Moa y 129 MW indisponibles por falta de lubricante. Este escenario suma un total de 813 MW afectados directamente por la incapacidad del gobierno cubano para asegurar los insumos necesarios para mantener operativa la red de generación distribuida.

Aunque la UNE proyectó la entrada de la Unidad 6 de la CTE Mariel con 70 MW y el completamiento de la Unidad 3 de la CTE Cienfuegos con 50 MW para la tarde-noche, el pronóstico de afectación se mantuvo en 1.965 MW para el horario pico. La entidad ha reconocido que en La Habana los cortes no programados superan frecuentemente las nueve horas diarias, mientras que en provincias del interior los hogares disponen apenas de dos a cuatro horas de electricidad al día. Esta realidad paraliza la vida cotidiana, afecta la conservación de alimentos y agrava dramáticamente las condiciones de vida de la población.

La crisis energética trasciende la mera incomodidad; en plena temporada de festividades, los cubanos enfrentan la imposibilidad de conservar alimentos en refrigeración, la falta de suministro de agua potable —dependiente en gran medida de bombeo eléctrico— y las altas temperaturas de la isla que hacen de la noche un suplicio. Las tradiciones decembrinas, que en otras épocas incluían cenas familiares e iluminación, se han visto reducidas a la búsqueda de leña para cocinar y la angustia de pasar las horas en la más absoluta oscuridad. Este escenario contrasta dramáticamente con las promesas oficiales de prosperidad y refleja el abismo entre la narrativa gubernamental y la realidad material de la población.

Antecedentes de un sistema colapsado

La situación actual no es un evento aislado, sino la culminación de un deterioro acelerado. Cuba ha sufrido cinco desconexiones totales del Sistema Electroenergético Nacional en menos de 12 meses, un hecho sin precedentes que evidencia la magnitud del desastre. Los colapsos generales ocurrieron el 18 de octubre, el 6 de noviembre y el 4 de diciembre de 2024, además del 14 de marzo y el 10 de septiembre de este año. En este último caso, el detonante fue la salida imprevista de la Central Termoeléctrica «Antonio Guiteras», uno de los pilares del sistema, demostrando la interdependencia y vulnerabilidad de la infraestructura nacional.

Fuera de los apagones totales, La Habana y otras provincias han sufrido cortes extendidos debido a disparos de subestaciones y salidas de unidades térmicas, como la propia Felton. La capital ha experimentado episodios recientes de apagones masivos por fallos en líneas y subestaciones. El panorama energético, que se agravó severamente desde mediados de 2024, dejó promedios de casi 16 horas diarias sin electricidad en julio y de casi 15 en agosto. En grandes ciudades como Santiago de Cuba, Matanzas y Holguín, los cortes han superado las 20 horas al día, llevando al límite la paciencia de los ciudadanos y generando un caldo de cultivo para el descontento social.

Contexto sistémico: La responsabilidad del régimen

El gobierno cubano ha intentado sistemáticamente desviar la atención culpando a las sanciones estadounidenses de la crisis del SEN. Sin embargo, activistas, analistas independientes y expertos en energía coinciden en que la responsabilidad recae directamente sobre el régimen de La Habana, que ha mantenido un modelo económico centralizado e ineficiente y ha omitido inversiones vitales en el mantenimiento y modernización de sus termoeléctricas durante décadas. La falta de divisas para adquirir combustible y lubricantes no es solo una consecuencia del embargo, sino el resultado directo de la incapacidad estructural del sistema para generar riqueza y sostener su propia infraestructura.

Diversos cálculos independientes, citados por agencias internacionales, estiman que el ejecutivo cubano necesitaría una inversión de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar el sistema eléctrico a niveles aceptables. Es una suma que el Estado no posee, debido al colapso de sectores productivos clave como el azucarero, la agricultura y el turismo. El deterioro del suministro impacta de manera devastadora en una economía que, según datos oficiales, cayó 1,1% en 2024 y acumula un retroceso del 11% en los últimos cinco años. A esto se suma la proyección de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que prevé un Producto Interno Bruto (PIB) negativo para 2025, consolidando una recesión prolongada sin precedentes en la historia reciente.

La crisis energética es, en realidad, el síntoma más visible de un colapso sistémico que abarca todas las esferas de la vida nacional. La inflación descontrolada, la depreciación del salario real y el desabastecimiento crónico de productos de primera necesidad han empujado a millones de cubanos a la pobreza. Ante este panorama, el exilio migratorio se ha convertido en la única alternativa para cientos de miles de personas. La fuga de talentos, especialmente de técnicos electricistas, ingenieros y operarios de plantas energéticas, agrava aún más la capacidad del país para mantener su infraestructura, creando un círculo vicioso de deterioro y abandono.

Los prolongados apagones han alimentado un profundo descontento social y estuvieron directamente vinculados a las principales protestas de los últimos años, incluida la marcha masiva del 11 de julio de 2021. La respuesta de la dictadura cubana ante estas manifestaciones de descontento ha sido la represión sistemática, la censura de las redes de comunicación para impedir la organización ciudadana y la criminalización de quienes alzan su voz contra la falta de servicios básicos. La oscuridad física en los hogares se acompaña de una oscuridad política, donde la demanda de derechos fundamentales es respondida con la violencia estatal y el encarcelamiento de opositores.

Frente a un diciembre donde la tradición de celebrar la Navidad se ve truncada por la falta de luz, el horizonte inmediato para los cubanos se presenta sombrío. La incapacidad del régimen para revertir el colapso energético augura un 2025 marcado por la escasez, la inestabilidad y el sufrimiento continuo. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la crisis estructural de la isla se profundiza, mientras la falta de voluntad política para implementar reformas económicas reales empuja a más cubanos hacia la pobreza extrema y al exilio migratorio, en busca de la dignidad y las condiciones de vida que les son negadas en su propio país.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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