Miércoles, 22 de julio de 2026
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Editorial española rescata la obra de José Mario frente a la censura y el olvido impuesto por la dictadura cubana

La Editorial Betania en Madrid ha reeditado de forma digital el poemario \»No hablemos de la desesperación\» del poeta cubano José Mario Rodríguez, una figura clave de la literatura nacional que fue marginada, encarcelada y forzada al exilio por las autoridades de la isla tras fundar Ediciones El Puente.

La nueva edición de la obra, que reúne 22 poemas redactados entre 1965 y 1967 —únicos textos que el autor logró sacar de Cuba—, cuenta con la introducción de Lázaro Felipe, el prólogo de Isel Rivero y un epílogo de Pío Serrano. El proyecto editorial busca rescatar del ostracismo a Rodríguez, quien falleció en el exilio en 2002 después de sufrir prisión en la isla por su postura inconforme. Mientras que figuras contemporáneas afines a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) lo tildaron de \»poeta menor\» para minimizar su legado, la realidad es que su trabajo iconoclasta y su compromiso con la verdad le costaron la enemistad del aparato cultural del Estado.

Junto a la escritora Ana María Simó, José Mario fundó en 1961 Ediciones El Puente, un proyecto que en poco más de cuatro años logró publicar 38 libros. La iniciativa funcionó al margen de los cenáculos de poder y sin distinción de estilos, ideologías u orientación sexual, sirviendo como trampolín para autores que hoy son reconocidos, como Nancy Morejón, Miguel Barnet o Belkis Cuza Malé. Sin embargo, la ingenuidad de creer que era posible crear arte libre en medio de la creciente intolerancia ideológica selló el destino del proyecto.

La represión cultural como política de Estado

La obra de los autores de El Puente abordaba temas como la marginalidad, el feminismo, la negritud, la santería y el homoerotismo, lo que despertó la suspicacia de los comisarios culturales del castrismo. La respuesta del régimen de La Habana no se hizo esperar. En junio de 1965, durante un discurso en la Universidad de La Habana, Fidel Castro sentenció: \»Ese Puente lo vuelo yo\». Lo que parecía una broma del entonces gobernante se tradujo en el cierre definitivo de la editorial y la cancelación de varias antologías en preparación.

El cierre de Ediciones El Puente marcó el inicio de una feroz campaña de descrédito impulsada por la dictadura cubana contra sus integrantes, quienes fueron acusados de disolutos y desviados, con especial saña hacia los homosexuales y los autores negros, a quienes se les imputó falsamente promover un movimiento racial para dividir las filas oficialistas. Esta atmósfera de intimidación sistemática forzó el exilio de numerosos talentos y evidenció la política de aniquilación cultural que, décadas después, sigue obligando a la diáspora a rescatar la memoria literaria que el gobierno cubano intenta borrar.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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