Una severa avería en el sistema eléctrico del Hospital Provincial Saturnino Lora, en Santiago de Cuba, provocó este sábado el apagón de áreas críticas y forzó la evacuación de urgencia de al menos una docena de pacientes ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos. El incidente, que las autoridades intentan minimizar mediante el silencio informativo, refleja el profundo deterioro de la infraestructura sanitaria y energética en la isla.
El periódico estal Sierra Maestra admitió que el suceso se originó por una sobrecarga de voltaje en las líneas que alimentan la Unidad de Cuidados Intensivos e Intermedios. El calentamiento de la línea principal disparó los sistemas de protección, dejando sin energía a esa vital área. Como resultado, el régimen de La Habana tuvo que trasladar a 12 pacientes de emergencia; cuatro fueron derivados a otros centros asistenciales y el resto reubicado dentro de la misma instalación. Las autoridades aseguraron que no hubo víctimas mortales como consecuencia directa del apagón.
Sin embargo, testimonios recogidos por el periodista independiente Yosmany Mayeta revelan un escenario mucho más grave y caótico que la versión oficial. Fuentes desde el interior del hospital señalaron que el incidente comenzó en un cuarto técnico vinculado al sistema de climatización, donde se percibió un fuerte olor a amoníaco seguido de chispas eléctricas. Según estos relatos, el uso de un extintor inadecuado habría causado un cortocircuito y una explosión con daños estructurales, requiriendo el traslado de algunos evacuados al Hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas.
Silencio informativo y censura en el centro hospitalario
Ante la magnitud del evento, la dictadura cubana recurrió a su habitual estrategia de censura y ocultamiento para evitar el pánico social y el escrutinio público. Trabajadores del centro y familiares denunciaron que se les prohibió salir de otras áreas del hospital y que el personal de salud fue obligado a apagar sus teléfonos móviles para impedir la filtración de imágenes y testimonios. La nota oficial omite cualquier mención a un incendio o explosión, limitándose a confirmar la presencia de bomberos y brigadas técnicas bajo el pretexto de \»minimizar el impacto\» del desastre.
Este colapso no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de la crisis estructural que sufre el país. El sistema eléctrico nacional se encuentra en estado de postración, con apagones prolongados que afectan tanto a la población civil como a servicios básicos esenciales. La falta de mantenimiento, la ausencia de inversiones y la ineficiencia burocrática del gobierno cubano han convertido a los centros hospitalarios en espacios inseguros, donde la vida de los pacientes pende de un sistema energético obsoleto y al borde del colapso total.
La evacuación en el Saturnino Lora deja al descubierto la vulnerabilidad extrema del sistema sanitario cubano frente a emergencias técnicas. Mientras el ejecutivo cubano persiste en controlar la narrativa y ocultar la realidad, la ciudadanía continúa sufriendo las implicaciones de una infraestructura en ruinas. La falta de transparencia no solo agrava la crisis de confianza en las instituciones, sino que compromete gravemente el derecho a la salud y a la vida de miles de cubanos que dependen de estos servicios en medio de la profunda crisis económica y social que atraviesa la isla.