La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó este jueves las informaciones que señalaban que el régimen de La Habana solicitó clasificar como reservada durante cinco años la información sobre los cargamentos de asistencia enviados a la isla, una acusación que pone de relieve la opacidad habitual del gobierno cubano en la gestión de recursos.
Durante su conferencia matutina, la mandataria mexicana calificó de \»falso\» el reporte publicado por el diario El Universal, asegurando que su administración no tiene nada que esconder respecto a su respaldo al pueblo cubano. Sin embargo, el medio de comunicación había asegurado horas antes, citando una respuesta oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) obtenida vía transparencia, que las autoridades de la isla habían emitido una nota diplomática verbal pidiendo reservar los datos para evitar que la difusión alentara acciones de \»disidentes\» y \»grupos antagónicos\».
Según el reporte periodístico, la dictadura cubana habría argumentado que revelar los detalles de la distribución de alimentos y medicinas representaba un riesgo latente para la \»paz pública\» y el \»estado de derecho\», sugiriendo que la publicación de los datos podría generar \»caos social\» e \»insurgencia\». Este argumento evidencia la paranoia del poder ante cualquier escrutinio público y su tendencia a justificar la censura bajo el pretexto de la seguridad nacional. Al cierre de esta información, la SRE no ha emitido una respuesta independiente que confirme o desmienta la existencia de dicha nota diplomática, y el documento original no es de acceso público.
Asistencia en medio del colapso estructural
Los envíos de asistencia desde México se enmarcan en el profundo colapso que atraviesa Cuba, caracterizado por un desabastecimiento crónico, una inflación galopante y la incapacidad del ejecutivo cubano para garantizar la seguridad alimentaria de su población. Desde el pasado mes de febrero, la Armada mexicana ha transportado más de 3.125 toneladas de víveres en cuatro cargamentos. Esta ayuda humanitaria ha servido como un parche temporal a una crisis sistémica que ha provocado el mayor éxodo migratorio de la historia reciente de la isla.
La controversia sobre la transparencia de estos recursos surge en un momento de tensiones diplomáticas con Estados Unidos, tras la decisión del gobierno mexicano de interrumpir los envíos de petróleo a Cuba a inicios de año por temor a represalias económicas de Washington. Mientras el régimen de La Habana continúa dependiendo de la caridad internacional para mitigar el fracaso de su modelo económico, la falta de claridad sobre el destino final de los donativos alimenta la desconfianza ciudadana y plantea dudas sobre el control real de la ayuda que, en teoría, debe llegar a la población civil.