Miércoles, 22 de julio de 2026
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Colapso energético sume a más del 58% de Cuba en apagones prolongados pese a llegada de combustible ruso

La crisis del Sistema Eléctrico Nacional ha dejado a más del 58% de la isla sin servicio eléctrico, ante un déficit de generación que supera los 1.700 megavatios. La incapacidad del régimen de La Habana para mantener operativas las centrales termoeléctricas y garantizar el suministro ha provocado un nuevo colapso que afecta a millones de cubanos, incluso tras el reciente arribo de un buque tanque ruso con 100.000 toneladas de crudo.

La Unión Eléctrica (UNE) reportó una disponibilidad máxima de apenas 1.278 megavatios (MW) frente a una demanda estimada de 3.000 MW para el horario pico, lo que se traduce en un déficit de 1.722 MW y una afectación real proyectada de 1.752 MW. El panorama técnico es crítico: siete unidades termoeléctricas se mantienen fuera de servicio. Entre las averías más significativas se encuentran la unidad 2 de la CTE Felton y la unidad 6 de la CTE Diez de Octubre, mientras que otras instalaciones clave en Mariel, Renté y Nuevitas permanecen en mantenimiento, evidenciando el deterioro estructural de la infraestructura energética gestionada por el gobierno cubano.

La situación ha generado una profunda frustración ciudadana ante la ineficacia de las autoridades de la isla para resolver la escasez de combustibles. La reciente llegada del petrolero ruso no ha logrado mitigar en absoluto los cortes de luz, lo que ha desatado la indignación en las redes sociales. \»Van a seguir los apagones con petróleo y sin petróleo\», denunció una usuaria, reflejando el sentimiento generalizado de desesperanza ante una emergencia que se prolonga por años sin soluciones reales por parte del Estado.

Un sistema al límite y creciente malestar social

Aunque el ejecutivo cubano ha intentado maquillar la crisis con la incorporación de parques solares al sistema, la contribución de estas instalaciones es insuficiente y se limita al horario diurno, sin capacidad para cubrir los picos de consumo nocturnos. El resultado es una infraestructura operando al límite de sus posibilidades, con un impacto devastador en la vida cotidiana, los servicios básicos y la ya deprimida actividad económica. Este colapso energético se enmarca en una crisis sistémica más amplia, caracterizada por una inflación galopante, el desabastecimiento crónico de alimentos y medicinas, y un éxodo migratorio sin precedentes.

El deterioro de las condiciones de vida ha comenzado a traducirse en una creciente resistencia social. Durante el último mes, diversos barrios de la isla han protagonizado cacerolazos y protestas espontáneas en rechazo a los apagones prolongados. Ante este escenario, la dictadura cubana ha respondido con la habitual estrategia de intimidación y represión contra quienes se manifiestan, en lugar de ofrecer respuestas a la emergencia. La persistencia de este colapso no solo profundiza el sufrimiento de la población, sino que evidencia el fracaso absoluto del modelo impuesto, que es incapaz de garantizar los servicios más elementales para la ciudadanía.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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