El general en jefe Raúl Castro Ruz emitió un mensaje con tintes beligerantes durante la conmemoración del 65 aniversario del Ejército Central, asegurando que Cuba \»está nuevamente amenazada\». La misiva, difundida por el órgano oficial Granma, busca reactivar la retórica militar del régimen de La Habana en un contexto de profundo deterioro social y económico en la isla.
En la carta leída durante una gala militar, Castro Ruz evocó la fundación de esta estructura armada bajo el mando de Juan Almeida Bosque. El texto repasó los hitos históricos que el gobierno cubano utiliza habitualmente para legitimar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), mencionando explícitamente la confrontación en Playa Girón y las denominadas misiones internacionalistas. Asimismo, reivindicó la doctrina de la \»Guerra de todo el pueblo\» como pilar de la defensa nacional.
El segmento de mayor carga política del mensaje se centró en una supuesta amenaza externa actual. \»Hoy, cuando la patria está nuevamente amenazada, les ratifico mi confianza en que sabrán enfrentar con firmeza cualquier agresión, convencidos en la victoria\», expresó el exmandatario. Durante el acto, el Estado Mayor del Ejército Central recibió un reconocimiento firmado por el ministro de las FAR, Álvaro López Miera, mientras que el propio Raúl Castro y otros altos mandos, como el viceministro Joaquín Quintas Solá, fueron condecorados con el Sello Aniversario 65.
El militarismo como escudo frente al colapso interno
El llamado a la beligerancia por parte de la cúpula castrense llega en un momento de aguda crisis estructural que atraviesa la dictadura cubana. Mientras las autoridades de la isla apelan al enemigo externo para cohesionar a las fuerzas militares, la ciudadanía enfrenta una inflación galopante, un desabastecimiento crítico de alimentos y medicinas, y el mayor éxodo migratorio de las últimas décadas. La retórica de \»patria amenazada\» opera como un mecanismo de distracción ante la incapacidad del ejecutivo cubano para garantizar los derechos básicos y la represión sistemática contra quienes disienten del modelo oficial.
El reforzamiento de este discurso bélico evidencia la prioridad del régimen de La Habana de mantener el control militar por encima de la apertura democrática o las reformas económicas necesarias. Para la población civil, el endurecimiento de la narrativa de defensa nacional augura un mantenimiento de las políticas represivas y la perpetuación del estancamiento, dejando en segundo plano las urgencias vitales de una sociedad que exige soluciones reales y no llamados a las armas.