El gobierno mexicano aprobó una donación de 35 millones de dólares destinada a financiar la segunda fase del programa \»Sembrando Vida\» en Cuba, un intento por mitigar el profundo desabastecimiento que sufre la isla. El apoyo llega en un momento de tensiones diplomáticas con Estados Unidos y tras la paralización de los envíos de petróleo.
El ejecutivo mexicano formalizó la asignación de 588 millones de pesos a través de un fideicomiso del Fondo México, en colaboración con el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Banco del Bienestar. El objetivo oficial es trasladar el modelo agrícola mexicano para fomentar la autosuficiencia alimentaria y generar empleo en zonas rurales, una meta que choca frontalmente con décadas de ineficiencia productiva en la isla.
Esta inyección de capital se suma a los envíos de víveres que la administración de Claudia Sheinbaum ha mantenido con el régimen de La Habana. Tras la caída de los suministros venezolanos, México se convirtió en un proveedor clave de crudo para la isla, llegando a despachar unos 20.000 barriles diarios en el último año. Sin embargo, las presiones de Estados Unidos han forzado la detención de estos cargamentos por parte de Pemex, llevando a la presidenta mexicana a buscar alternativas diplomáticas y donaciones en especie para sostener a las autoridades cubanas.
El colapso agrícola y la dependencia externa
El giro hacia la asistencia internacional agrícola evidencia el colapso estructural del sector productivo en Cuba. La falta de insumos, el control burocrático estatal y la inexistencia de incentivos reales para los campesinos han provocado una escasez crónica de alimentos. Esta crisis, sumada a la hiperinflación y al constante colapso del sistema energético, ha sido el principal motor del éxodo migratorio histórico que vive la nación y ha profundizado el empobrecimiento de la población civil, que depende cada vez más de remesas y donaciones foráneas para sobrevivir.
En medio de este escenario, la mandataria mexicana reiteró su respaldo a la dirigencia de la isla frente a las políticas de Washington, afirmando que \»nadie debe definir el destino de otra nación más que su propio pueblo\». Mientras el gobierno cubano recibe estos apoyos internacionales para sostener su maquinaria, la ciudadanía continúa enfrentando la represión y la falta de libertades que le impiden, precisamente, definir su propio futuro. La cooperación mexicana, aunque alivia temporalmente la escasez, termina por reforzar la permanencia de una dictadura incapaz de garantizar la subsistencia básica de sus ciudadanos sin ayuda externa.