La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró este miércoles que el régimen cubano \»está colapsando\» y reclamó cambios urgentes, en medio de revelaciones sobre supuestos contactos extradiplomáticos entre el secretario de Estado Marco Rubio y un nieto de Raúl Castro, que abrirían un canal paralelo de comunicación entre ambos gobiernos.
Desde el podio de prensa de Washington, Leavitt fue directa: \»Es un régimen que está cayendo. El país está colapsando y creemos que lo que más les conviene es hacer cambios muy drásticos y muy pronto\». La portavoz del presidente Donald Trump evitó confirmar si existen conversaciones en curso entre altos funcionarios estadounidenses y figuras del poder en la isla, y tampoco precisó si el objetivo último de la presión de Washington sería propiciar un cambio de régimen. No obstante, subrayó que la Administración aspira a ver \»democracias prósperas en todo el mundo, y muy especialmente en América\».
La declaración se produce en un contexto de escalada sin precedentes. Según el medio estadounidense Axios, el secretario de Estado Marco Rubio habría sostenido conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y conocido como \»El Cangrejo\», de 41 años. Estos intercambios se desarrollarían al margen de los canales oficiales del gobierno cubano y apuntarían a un sector de la nomenclatura menos ideologizado y más orientado a los negocios, que podría percibir ventajas en un acercamiento con Estados Unidos.
Debates sobre el futuro, no negociaciones
Un alto cargo de la Administración Trump citado por Axios matizó la naturaleza de esos contactos: \»No les llamaría tanto negociaciones como ‘debates’ sobre el futuro\». La misma fuente fue categórica al respecto de la postura de Washington: \»Nuestra posición —la del Gobierno de Estados Unidos— es que el régimen tiene que marcharse\». En cuanto a la forma que adoptaría esa transición, la fuente indicó que \»dependerá de él [Trump] y aún tiene que decidir\». Según la publicación, Rubio no ha conversado con Miguel Díaz-Canel ni con otros altos cargos del régimen, y los intercambios con Rodríguez Castro han sido descritos como \»sorprendentemente amistosos\», facilitados por el acento y la cultura compartidos.
Por su parte, las autoridades de la isla han reconocido únicamente la existencia de contactos de carácter técnico y han negado que se desarrollen negociaciones. En semanas anteriores, medios estadounidenses habían informado sobre supuestas conversaciones en México entre Washington y Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, aunque esas versiones no han sido confirmadas oficialmente por ninguna de las partes.
El factor Venezuela y la presión sobre el suministro energético
La ofensiva diplomática estadounidense sobre Cuba se intensificó tras la operación del 3 de enero en Venezuela, que resultó en la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La caída del principal aliado y proveedor de la isla ha dejado al régimen cubano en una posición de vulnerabilidad extrema. Trump ha reiterado que La Habana no podrá sostenerse sin el respaldo de Caracas y ha instado a las autoridades de la isla a \»llegar a un acuerdo\» con Washington, al tiempo que ha amenazado con sanciones a los países que suministren petróleo a Cuba.
El conjunto de factores —el colapso económico acelerado, la pérdida del apoyo venezolano, la amenaza de sanciones a proveedores energéticos y la apertura de canales paralelos con sectores de la cúpula— configura un escenario inédito. La dictadura cubana enfrenta simultáneamente una crisis interna de legitimidad y una presión externa creciente, mientras la población continúa soportando las consecuencias del desabastecimiento, la inflación galopante y el colapso de los servicios básicos. Lo que remains por definir es si los eventuales contactos con figuras menos ideologizadas del aparato de poder conducirán a una apertura real o serán utilizados por el régimen como una válvula de escape para prolongar su permanencia en el control del país.