Miércoles, 22 de julio de 2026
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Derechos humanos

La Habana reprime a la creadora de contenidos Anna Bensi tras sus críticas a la crisis cubana

La joven habanera Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en redes como Anna Bensi, ha convertido sus plataformas digitales en un altavoz contra la crisis económica y social de la isla. Tras viralizar sus quejas sobre la burocracia universitaria, la creadora de 21 años enfrenta el acoso de la Seguridad del Estado, cortes de internet y el despido laboral, un precio que asume con el fin de visibilizar la realidad nacional.

El activismo digital de Bensi comenzó hace aproximadamente seis meses, cuando publicó un video detallando los obstáculos para obtener su título de Técnico Superior en Prótesis Estomatológica. La rápida aceptación del contenido la motivó a abordar de manera más frontal la situación del país. Actualmente, la joven se encarga de escribir los guiones, interpretar a los personajes, grabar y editar sus publicaciones, buscando generar empatía y conciencia social, especialmente entre los jóvenes cubanos a quienes considera el futuro de la nación.

La precariedad económica impuesta por el gobierno cubano es uno de los ejes centrales en el discurso de la joven. Tras graduarse, fue asignada a cumplir su servicio social en Guanabacoa, un municipio de La Habana. Sin embargo, el colapso del sistema de transporte y un salario de apenas tres mil pesos —equivalente a unos seis dólares— hicieron inviable la opción. Ante la imposibilidad de sostenerse, optó por emplearse en un salón de belleza de gestión privada en La Habana Vieja, un trabajo que finalmente perdió debido a la persecución política.

Hostigamiento de la dictadura y impacto familiar

La dictadura cubana ha respondido a la visibilidad de Bensi con tácticas de represión silenciosa. La creadora denunció que las autoridades de la isla han interrumpido en reiteradas ocasiones su servicio de telefonía e internet, obligándola a depender de terceros para publicar sus contenidos. Además, ha reportado la presencia de vehículos sospechosos, incluidos automóviles Lada y motocicletas, estacionados frente a su edificio en Alamar. La presión escaló en diciembre, cuando un oficial de la Seguridad del Estado contactó a su jefa, lo que la forzó a renunciar para no comprometer a terceros y evitar el acorralamiento.

A pesar del clima de hostigamiento, Bensi cuenta con el respaldo de su madre, Caridad Silvente, con quien comparte su hogar. Aunque teme por la integridad de su hija, ambas apelan a su fe cristiana para afrontar la incertidumbre. El apoyo también proviene del extranjero, gracias a su hermana residente en Estados Unidos, quien ha suplido las carencias económicas en momentos críticos. Sin embargo, la creadora reconoce que una parte de su familia rechaza su postura pública, reflejo del miedo y la polarización instalada en la sociedad civil.

El caso de Anna Bensi ilustra la criminalización de la libre expresión en Cuba y cómo el régimen de La Habana utiliza el aparato estatal para asfixiar económicamente a quienes disienten. Mientras la isla se hunde en la miseria generalizada, los apagones y la inflación, las nuevas generaciones encuentran en las redes sociales el único espacio viable para exigir derechos. La represión contra estos jóvenes no solo silencia voces, sino que profundiza el éxodo y el aislamiento internacional del ejecutivo cubano, incapaz de ofrecer soluciones reales a una nación en colapso.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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