El congresista cubanoamericano Carlos A. Giménez respondió a los ataques de Miguel Díaz-Canel y el canciller Bruno Rodríguez contra el gobierno de Donald Trump, asegurando que la dictadura cubana es la única responsable de la profunda crisis que atraviesa la isla. La disputa se desató tras la firma de una orden ejecutiva por parte del presidente estadounidense que impone aranceles a los países que comercien petróleo con Cuba.
La tensión diplomática se intensificó tras la declaración de una \»emergencia nacional\» por parte de Donald Trump, quien citó las políticas y acciones del gobierno cubano como una \»amenaza inusual y extraordinaria\» para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. El documento establece un sistema arancelario que permitirá gravar las importaciones estadounidenses provenientes de naciones que suministren combustible a la isla, directa o indirectamente. La medida busca cortar las fuentes de energía de un régimen que, según Washington, se alinea y apoya a actores hostiles en el escenario internacional.
Ante esta decisión, el régimen de La Habana reaccionó con dureza a través de sus principales figuras. Miguel Díaz-Canel acusó a Trump de pretender asfixiar la economía cubana bajo \»pretextos mendaces\» y calificó la medida de \»fascista, criminal y genocida\». Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla condenó la escalada, acusando a Washington de recurrir al \»chantaje y la coerción\» mediante aranceles arbitrarios para aislar a la isla, reiterando el discurso oficial sobre el embargo estadounidense.
El congresista por la Florida, Carlos A. Giménez, confrontó directamente las declaraciones de los funcionarios en la red social X. En su respuesta a Díaz-Canel, Giménez lo señaló como un líder designado sin legitimidad democrática y le espetó: \»Ustedes se encargaron de destruir a Cuba a través de su profunda incompetencia y mediocridad\». El legislador enfatizó que, en lugar de ayudar a la población, las autoridades de la isla \»humillan, reprimen, encarcelan y pisotean al cubano\», reiterando su respaldo a la postura firme del presidente estadounidense.
Una crisis estructural que trasciende el combustible
El cruce de acusaciones ocurre en medio de una aguda crisis sistémica para la isla. El desabastecimiento de combustible es la manifestación más visible de una economía colapsada que sufre hiperinflación, apagones prolongados y un éxodo migratorio sin precedentes. La respuesta de la dictadura cubana ha sido culpar sistemáticamente a las sanciones externas, omitiendo su responsabilidad en la mala gestión, la falta de libertades económicas y la represión social que han ahuyentado la inversión y empobrecido a la ciudadanía.
Las nuevas medidas de Washington auguran un escenario de mayor presión financiera y energética sobre el ejecutivo cubano. Mientras el régimen de La Habana intenta proyectar una imagen de resistencia ante la comunidad internacional, la realidad interna refleja un creciente descontento ante la imposibilidad de acceder a servicios básicos. La advertencia del congresista Giménez de que el fin del gobierno cubano está cerca resuena en un contexto donde la incapacidad del Estado para garantizar el bienestar pone en entredicho la supervivencia del sistema autoritario.