Un joven recluta del Servicio Militar Obligatorio permanece detenido a la espera de juicio tras ser baleado por un teniente en una unidad militar de Pinar del Río, mientras su agresor goza de total impunidad. La madre del soldado, de 19 años, ha denunciado la premeditación del ataque, la negligencia médica posterior y las amenazas recibidas por parte de altos mandos del Ejército, evidenciando una vez más la vulnerabilidad de los ciudadanos frente a la arbitrariedad de las autoridades de la isla.
Los hechos ocurrieron en la madrugada del 20 de septiembre en la Unidad Militar 4600, ubicada en El Ocho de La Coloma. Según el testimonio de Yarenni Domínguez Caldevilla, madre del recluta Deiby Díaz-Pimienta Domínguez, su hijo finalizaba su turno de guardia cuando sostuvo una discusión con el teniente Ernesto. La riña escaló a un enfrentamiento físico en el que también intervinieron otros soldados para separar a los implicados. Sin embargo, la respuesta del oficial fue desproporcionada y letal.
Tras la pelea, el teniente Ernesto se dirigió al cuarto de armamentos, solicitó la llave, cargó un fusil AKM y salió en busca del joven. La madre detalló que el oficial llegó a amedrentar a otros soldados que dormían, apuntándoles con el arma cargada. Cuando Deiby salió al pasillo para averiguar lo que sucedía, el teniente le disparó a un metro de distancia, impactándolo en el muslo derecho. La acción constituye un claro intento de asesinato con premeditación, agravado por el uso de armamento militar contra un subordinado.
Negligencia institucional y amedrentamiento a la familia
La vulneración de derechos no terminó con el disparo. El joven herido fue obligado a caminar hasta el puesto médico, donde una enfermera en evidente estado de shock no logró siquiera aplicarle un torniquete para detener la hemorragia. Posteriormente, fue trasladado tirado en el piso de una ambulancia hacia el Hospital Abel Santamaría y, días después, al Hospital Militar. Durante su ingreso, la familia sufrió el acoso de las autoridades castrenses. El mayor Ortega, de la región militar, increpó a la madre justificando el accionar del agresor y asegurando que \»hizo bien en darle el tiro\», enviando un mensaje de impunidad absoluta que responde a la lógica represiva de la dictadura cubana.
El Servicio Militar Obligatorio bajo el régimen
Este caso ilustra la precariedad y el peligro que enfrentan miles de jóvenes sometidos al Servicio Militar Obligatorio en Cuba, una práctica impuesta por el régimen de La Habana que expone a los reclutas a abusos de poder, maltrato físico y negligencia institucional sin mecanismos de denuncia efectivos. Mientras el agresor permanece en libertad, la víctima es criminalizada, evidenciando cómo el ejecutivo cubano utiliza sus estructuras militares para proteger a sus agentes frente a cualquier conflicto interno, negando la justicia a las familias afectadas.
La detención de Deiby Díaz-Pimienta, en lugar de la del oficial que le baleó, refleja la naturaleza perversa del sistema judicial en la isla, donde la víctima se convierte en victimario para salvaguardar la imagen de la institución armada. Ante esta situación, la denuncia pública de la familia busca visibilizar un caso que, de quedar en la impunidad, sentará un peligroso precedente sobre el valor de la vida de los jóvenes en los cuarteles. La persistencia de estos abusos sistemáticos continúa generando el rechazo de la comunidad internacional y de las organizaciones defensoras de los derechos humanos, que exigen al gobierno cubano rendición de cuentas por sus violaciones constantes.