El gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, sostuvo una conversación telefónica con Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, a quien reiteró el respaldo de La Habana tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. El diálogo evidencia la urgencia del ejecutivo cubano por preservar un vínculo bilateral que resulta vital para el sostenimiento de la economía de la isla en medio de una profunda crisis estructural.
A través de la red social X, Díaz-Canel expresó su rechazo a la operación militar estadounidense que culminó con el traslado de Maduro y la diputada Cilia Flores, calificando el hecho como un \»secuestro\». En su mensaje, el mandatario subrayó la decisión de \»continuar fortaleciendo\» las relaciones de cooperación con el gobierno encargado de Caracas, en un intento por mantener la estabilidad de un bloque geopolítico que ahora enfrenta la presión directa de Washington.
Este acercamiento ocurre en un escenario de reconfiguración diplomática tras las exigencias de la administración estadounidense. Para permitir que Venezuela reanude la extracción y comercialización de su petróleo, Estados Unidos ha condicionado a Delcy Rodríguez a romper los lazos estratégicos con Cuba, así como con China, Rusia e Irán. La eventual pérdida del flujo de crudo venezolano representa un golpe inminente para las autoridades de la isla, que dependen históricamente de este acuerdo para paliar el colapso energético y el desabastecimiento nacional.
El despliegue militar y de inteligencia al descubierto
La alianza entre ambos países, forjada a inicios de los años 2000, se ha sostenido mediante el envío de profesionales cubanos —principalmente del sector salud y educación— a cambio de suministro petrolero. Sin embargo, la reciente operación estadounidense puso fin a más de dos décadas de negaciones sistemáticas por parte de la dictadura cubana respecto a la presencia de tropas, agentes de inteligencia y personal militar en territorio venezolano. La participación de efectivos cubanos en el dispositivo de seguridad de Maduro quedó al descubierto tras la muerte de varios de ellos durante el operativo.
La gravedad de esta exposición fue respaldada recientemente por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, quien viajó a Caracas para participar en un acto oficial encabezado por Delcy Rodríguez en homenaje a los cubanos y venezolanos caídos durante la intervención. Este despliegue diplomático confirma el carácter estratégico de la alianza en el ámbito de la seguridad y el control represivo, desmontando años de narrativa oficial que se limitaba a la retórica de cooperación civil.
De cara al futuro, la eventual adhesión de Caracas a las exigencias de Washington dejaría al régimen de La Habana en una posición de extremo aislamiento y fragilidad. Sin el subsidio energético venezolano, el gobierno cubano enfrentaría un agravamiento de las ya precarias condiciones de vida de la población, lo que amenaza con acelerar el masivo éxodo migratorio y profundizar el descrédito institucional en la isla.