El Consejo de Relatores de Derechos Humanos reveló un informe escalofriante sobre las condiciones en el penal de máxima seguridad de Boniato, en Santiago de Cuba, donde la desnutrición extrema y la falta de atención médica habrían provocado la muerte de decenas de reclusos en el último año, configurando una grave violación a los derechos humanos por parte del Estado cubano.
El reporte, elaborado por la organización liderada por el abogado Juan Carlos González Leiva y difundido por el Centro para una Cuba Libre, detalla que la población carcelaria de Boniato, que asciende a unos 2.000 reclusos, sufre una crisis alimentaria impuesta por las autoridades penitenciarias. Según el documento, el 90 % de los internos presenta algún grado de desnutrición, lo que ha obligado al régimen de La Habana a implementar un sistema de clasificación interna para los presos distroficos, divididos en tres bloques según la gravedad de su estado físico, albergando a unos 90 reclusos en cada uno.
La situación es tan crítica que aproximadamente la mitad de la población carcelaria se encuentra en estado de desnutrición severa. Los reclusos clasificados en el grado más alto de distrofia son descritos en el informe como \»esqueletos humanos\», con un promedio de dos a tres fallecimientos semanales. Las cifras recopiladas por los relatores indican que 70 presos murieron el año pasado por inanición y enfermedades asociadas, mientras que en el presente año ya se contabilizan 80 decesos derivados de la insuficiencia alimentaria, la falta de atención médica y las pésimas condiciones sanitarias.
Una dieta de supervivencia frente al colapso institucional
La ración alimentaria que provee el gobierno cubano a los reclusos carece por completo de valor nutricional. El menú descrito en el documento consiste en un té de hierbas sin azúcar y un pequeño trozo de pan para el desayuno, seguido de tres o cuatro cucharadas de arroz mal cocido, un caldo sin sustancia y una pasta de harina de trigo teñida como plato principal. Para los presos distroficos, la denominada \»dieta mejorada\» únicamente incluye una cucharada adicional de estos mismos alimentos. La supervivencia de muchos reclusos depende de los aportes de sus familiares, quienes también enfrentan una severa crisis económica, aunque las autoridades penitenciarias restringen constantemente el ingreso de estos suministros.
Esta tragedia no se limita a las instalaciones de Boniato. Organizaciones independientes como Cubalex y el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC) han documentado un patrón sistemático de muertes bajo custodia en toda la isla. Durante el último año, se han registrado al menos 60 decesos en prisiones cubanas debido al hacinamiento, la falta de higiene y la negligencia médica, lo que evidencia una crisis estructural de derechos humanos en el sistema penal. La dictadura cubana opera estos centros vulnerando de manera flagrante las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, imponiendo un modelo de represión que afecta tanto a presos comunes como políticos.
Ante la gravedad de los hechos, el Centro para una Cuba Libre ha exigido a la comunidad internacional que presione a la dictadura para que permita el acceso del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a las prisiones de la isla, una inspección vetada desde hace más de tres décadas. El silencio frente a este escenario de exterminio no solo consolida la impunidad del ejecutivo cubano, sino que condena a cientos de ciudadanos a una muerte evitable en el interior de un sistema carcelario diseñado para aniquilar la dignidad y la vida humana.