Brandon David Becerra Curbelo, joven exprisionero político condenado tras las protestas del 11 de julio de 2021, fue asaltado a una cuadra de su vivienda en La Habana por dos individuos armados con cuchillos. El incidente, denunciado por su madre en redes sociales, refleja el acelerado deterioro de la seguridad ciudadana en Cuba y la impunidad que prevalece ante la creciente criminalidad.
Según relató Yanaisy Curbelo en un mensaje publicado en Facebook, el ataque ocurrió en horas de la noche cuando su hijo se encontraba cerca de su domicilio. Los agresores amenazaron al joven con armas blancas —una en el cuello y otra en el abdomen— para arrebatarle su teléfono móvil, los espejuelos y una gorra. Afortunadamente, Becerra Curbelo no sufrió lesiones físicas, pero el suceso evidencia el clima de inseguridad que padecen los ciudadanos a diario en las calles de la isla.
La madre del joven, quien ha sido víctima de constante hostigamiento por parte de la dictadura cubana debido a su activismo en favor de los presos del 11J, responsabilizó directamente al colapso socioeconómico por el aumento de la violencia. Curbelo señaló que la \»miseria humana\» y el \»hambre\» que se vive en el país, sumadas al consumo de drogas, están detrás de estos hechos, criticando además la inacción policial. Becerra Curbelo fue arrestado cuando aún era menor de edad tras las manifestaciones antigubernamentales y fue sancionado a 13 años de prisión.
Impunidad y colapso de la seguridad ciudadana
El asalto a este exprisionero político no es un hecho aislado, sino parte de una alarmante espiral de criminalidad que atraviesa el país. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) documentó 1.319 delitos verificados solo en el primer semestre de 2025, incluyendo 721 robos, 99 asaltos, 63 asesinatos y 198 reportes vinculados al narcotráfico. Esta cifra supera ya los 1.317 delitos contabilizados durante todo el año 2024, lo que representó un incremento del 50,72 % respecto a 2023. La organización independiente advierte que estas cifras son apenas \»la punta del iceberg\» de una crisis mayor, exacerbada por la falta de transparencia del régimen de La Habana en la publicación de estadísticas oficiales sobre criminalidad.
La ausencia de políticas públicas efectivas por parte del gobierno cubano para garantizar la integridad física de la población se suma a una profunda crisis estructural marcada por la inflación galopante, el desabastecimiento y el éxodo migratorio. La inseguridad ciudadana se convierte así en un factor adicional de desesperación para los cubanos, quienes se ven obligados a sobrevivir no solo bajo la represión política de la dictadura, sino también ante el abandono institucional que permite el avance imparable de la violencia en las calles.