Miércoles, 22 de julio de 2026
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Madre en Santiago de Cuba denuncia abandono estatal y negligencia médica en el caso de su hijo con discapacidad

Una joven madre en Santiago de Cuba relata la desesperada situación de su hijo de tres años, quien sufrió un infarto cerebral severo y hoy sobrevive en medio del colapso del sistema de salud y la inacción del Estado. Con una pensión que no cubre ni los medicamentos básicos, la familia se ve obligada a reciclar material desechable para mantener con vida al menor, evidenciando la profunda crisis humanitaria que atraviesa la isla.

El caso de Reinier Alian Quesada Fonseca expone las deficiencias estructurales de la sanidad pública en Cuba. A mediados de 2023, cuando contaba con apenas un año y medio, el niño fue ingresado en hospitales pediátricos de La Habana tras sufrir un infarto cerebral. Sin embargo, el diagnóstico tardó en llegar debido a la falta de atención adecuada; el personal médico no notó la lesión hasta que comprobaron que el infante no reaccionaba al dolor durante extracciones de sangre. Tras una tomografía que reveló el daño cerebral severo, fue sometido a un coma inducido y una craneotomía de emergencia en el hospital Juan Manuel Márquez para aliviar la inflamación de su cerebro.

Tras un año completo de hospitalización, durante el cual perdió casi la mitad de su peso corporal tras someterse a una traqueostomía y gastrostomía, Reinier Alian regresó a casa requiriendo cuidados intensivos. En este punto, la respuesta de las autoridades de la isla se redujo a la indiferencia. Al acudir al policlínico local para solicitar la reposición de un balón de oxígeno, imprescindible para la supervivencia del niño, el personal sanitario le negó el recurso argumentando que estaba \»reservado para emergencias\», obligando a la madre a endeudarse para adquirir uno en el mercado negro.

La crisis económica ahoga a los pacientes vulnerables

La situación de Naila Fonseca Beltrán ilustra el impacto de la inflación y el desabastecimiento en los sectores más vulnerables de la sociedad cubana. Con una pensión asignada de 3.700 pesos mensuales, la madre debe costear insumos vitales cuyos precios en el mercado negro superan ampliamente sus ingresos. El menor requiere cinco sondas de aspiración diarias —cuyo paquete de diez cuesta 3.500 pesos—, además de medicamentos como el Levetiracetam y el Valproato de Sodio, este último de manejo intrahospitalario que escasea en las farmacias estatales pero se consigue a precios exorbitantes en el mercado informal.

Ante la imposibilidad de adquirir estos suministros con regularidad y teniendo que garantizar también la manutención de su otra hija en edad escolar, Fonseca Beltrán se ha visto obligada a reciclar materiales desechables como sondas, guantes y pañales. Esterilizar estos elementos en casa representa un riesgo letal de infección bacteriana para el niño, una decisión desesperada que evidencia cómo la inacción de la dictadura cubana traslada la responsabilidad de la salud pública a la ciudadanía. La denuncia de esta madre refleja el panorama crítico que enfrentan miles de familias en la isla, donde el colapso de los servicios básicos y la ineficiencia burocrática condenan a los pacientes con discapacidad a la marginación y a una supervivencia precaria sin redes de apoyo institucionales.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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