El dólar estadounidense y el euro registraron un descenso en el mercado informal cubano, frenando una escalada sostenida durante las últimas semanas. Según el observatorio independiente El Toque, la divisa norteamericana se ubica en 470 pesos cubanos y la moneda europea en 530, en un escenario marcado por la extrema volatilidad cambiaria, la inflación galopante y el colapso estructural de la economía nacional.
De acuerdo con la Tasa Representativa del Mercado Informal (TRMI), indicador que monitorea miles de transacciones de compra y venta en redes sociales, el dólar experimentó una caída de diez pesos respecto a la jornada previa, cuando se cotizaba en 480. Por su parte, el euro descendió en la misma proporción, situándose en 530 pesos. La Moneda Libremente Convertible (MLC), utilizada en el restrictivo comercio estatal, se mantiene estancada en 200 pesos. Este retroceso, que acumula tres días consecutivos, interrumpe brevemente la tendencia al alza que había colocado a las divisas en sus niveles más altos de las últimas semanas.
Volatilidad y desconfianza en el peso cubano
Las cifras evidencian la alta volatilidad del mercado paralelo, impulsada por la incapacidad del régimen de La Habana para estabilizar la economía. Ante las severas restricciones del sistema bancario estatal, que limita el acceso a la moneda extranjera y mantiene un tipo de cambio oficial irreal de 120 pesos por dólar, los ciudadanos se ven obligados a operar en el mercado informal. La abismal diferencia entre ambas tasas subraya la profunda devaluación del peso cubano, resultado de las decisiones arbitrarias de la dictadura cubana sin control democrático sobre la política monetaria. Para gran parte de la población, cuyos salarios no alcanzan para cubrir la canasta básica, acceder a estas divisas sigue siendo una tarea prácticamente imposible.
Este ligero descenso cambiario ocurre en una coyuntura nacional crítica. La isla enfrenta los estragos del huracán Melissa, que ha dejado a extensas zonas sin servicio eléctrico ni abastecimiento de agua, agravando una crisis sanitaria con brotes de dengue y una pobreza estructural que las autoridades de la isla han normalizado. La falta de perspectivas, unida al deterioro acelerado de los servicios públicos, continúa siendo el principal motor del éxodo migratorio masivo que vacía al país de su fuerza productiva.
El mercado sugiere que esta depreciación de las divisas extranjeras responde más a una fluctuación transitoria que a una recuperación real. Una vez que el país supere el estado de emergencia impuesto por el huracán y retorne a su habitual inercia de inestabilidad económica, todo indica que la demanda de moneda fuerte volverá a disparar los precios. Mientras el ejecutivo cubano no implemente reformas estructurales que garanticen la reactivación productiva y la libertad económica, la ciudadanía continuará padeciendo las consecuencias de un sistema financiero fracturado y a merced de la improvisación gubernamental.