Jueves, 23 de julio de 2026
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Huracán Melissa, categoría 5, amenaza a un oriente de Cuba con infraestructura colapsada

El huracán Melissa alcanzó la máxima categoría en la escala Saffir-Simpson y avanza hacia la región oriental de Cuba, obligando a las autoridades de la isla a ordenar la evacuación de cerca de 650.000 personas ante el riesgo inminente de un impacto directo. El sistema meteorológico, con vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora, amenaza con devastar un territorio ya castigado por la profunda crisis estructural y el abandono institucional.

Según el último parte del Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET), el ojo del fenómeno se ubica a unos 455 kilómetros al suroeste de Santiago de Cuba, desplazándose lentamente hacia el oeste a 6 km/h. Se espera que a partir del martes las bandas externas comiencen a afectar el oriente con lluvias intensas, marejadas e inundaciones costeras. Ante esta trayectoria, el régimen de La Habana activó la Fase de Alerta en Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Las Tunas y Camagüey, mientras declara la Fase Informativa en Ciego de Ávila y Sancti Spíritus.

Durante una reunión del Consejo de Defensa Nacional, el ejecutivo cubano ordenó el traslado de 649.487 personas, en lo que se perfila como la mayor operación de evacuación desde el paso del huracán Ian en 2022. Las provincias de Santiago de Cuba (258.573), Guantánamo (139.914) y Granma (110.000) concentran la mayor parte de los evacuados, quienes serán reubicados en centros estatales o viviendas de familiares. Sin embargo, la capacidad real para proteger a la población se ve severamente comprometida por el deterioro de los servicios públicos y la escasez crónica de recursos básicos.

Una crisis humanitaria agravada por la ineficiencia estatal

La amenaza de Melissa expone la vulnerabilidad extrema de la ciudadanía frente a desastres naturales, una situación agravada por décadas de mala gestión gubernamental. La infraestructura de la isla, particularmente la frágil red eléctrica nacional y el sistema de abasto de agua, se encuentra en estado de colapso permanente. Las constantes interrupciones del servicio energético, la inflación galopante y la falta de materiales de construcción dejan a miles de familias en viviendas precarias, incapaces de resistir los embates de un huracán de categoría 5. La incapacidad del gobierno cubano para mantener un entorno seguro y funcional convierte un fenómeno meteorológico inevitable en una catástrofe humanitaria inminente.

La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió una alerta advirtiendo a sus ciudadanos sobre la \»infraestructura deteriorada\» de las provincias orientales y la limitada capacidad de las autoridades para proveer servicios básicos o responder a emergencias médicas. Mientras el ojo del huracán se aproxima, la población cubana enfrenta no solo la furia de la naturaleza, sino también la incertidumbre de un Estado que ha demostrado repetidamente su ineficacia para proteger a los suyos en momentos de crisis, augurando un escenario de penurias profundas para los próximos días en el oriente de la isla.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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