La Unión Eléctrica de Cuba reconoció un déficit de generación que ha dejado sin servicio a más de la mitad del país, con cortes que superan las 20 horas en el oriente de la isla. La crisis energética, provocada por la obsolescencia de la infraestructura y la falta de combustibles, agrava la vulnerabilidad de la población ante la amenaza del huracán Melissa.
El régimen de La Habana enfrenta una de sus peores crisis energéticas, con un déficit máximo de generación que alcanzó los 1.809 megavatios (MW) en la noche del sábado. La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) admitió que el servicio estuvo interrumpido durante 24 horas continuas, proyectando que la afectación en el horario pico nocturno ronde los 1.710 MW. Esto equivale a dejar sin energía al 48% del territorio nacional, una cifra que en la práctica ha impactado ya al 53% de los usuarios en todo el país.
Las causas de este colapso responden a una combinación de averías técnicas y desabastecimiento crónico. Las autoridades de la isla informaron sobre roturas en unidades clave de las termoeléctricas Carlos Manuel de Céspedes, Felton y Mariel, sumadas a mantenimientos programados en otras plantas de Santa Cruz, Cienfuegos y Nuevitas. A esto se añaden 492 MW fuera de servicio por limitaciones térmicas y 883 MW comprometidos por la falta de combustible y lubricantes, lo que mantiene inoperantes a 76 centrales de generación distribuida.
Una crisis estructural que asfixia a la población
Esta situación no es un evento aislado, sino la culminación de una crisis energética que se arrastra desde mediados de 2024, evidenciando la incapacidad del gobierno cubano para mantener la infraestructura básica del país. Mientras en La Habana los cortes alcanzan las 10 horas diarias, en las provincias orientales la situación es crítica, con apagones que superan las 20 horas. Esta falta de suministro colisiona directamente con la necesidad de información de los ciudadanos, quienes se encuentran a oscuras y sin posibilidad de cargar sus dispositivos móviles ante la inminente llegada del huracán Melissa.
Testimonios recogidos en redes sociales reflejan la desesperación de los habitantes en Granma, Guantánamo y otras zonas del oriente, quienes denuncian estar \»sin corriente y sin apenas información\» para seguir los partes meteorológicos. La incapacidad de la dictadura cubana para garantizar un servicio elemental como la electricidad, especialmente frente a un desastre natural inminente, no solo profundiza el sufrimiento cotidiano de la población, sino que agudiza el aislamiento y la indefensión de millones de personas en uno de los momentos más críticos del año.