Jueves, 23 de julio de 2026
ÚLTIMA HORA
Politica

La resignación ante el colapso energético en zonas rurales de Cuba prolonga la supervivencia del régimen

Los prolongados apagones en zonas rurales de Holguín han empujado a los pobladores a un estado de supervivencia extrema y desconexión informativa, un escenario que el régimen de La Habana aprovecha para perpetuarse en el poder. Mientras los cubanos se adaptan al caos y a la falta de servicios básicos, la posibilidad de un cambio político se diluye en la resignación cotidiana y el abandono institucional.

La crisis estructural que atraviesa la isla se manifiesta con crudeza en las provincias orientales, donde la ausencia de electricidad supera los tres días continuos, llegando a extremos de una sola hora de servicio por cada veinticuatro de oscuridad. En aldeas intrincadas de Holguín, los residentes han comenzado a desprenderse de electrodomésticos considerados inútiles para adquirir bienes de supervivencia básica como carbón, sal para conservar alimentos, mosquiteros y linternas. Esta realidad contrasta de manera evidente con el suministro eléctrico garantizado en instalaciones militares cercanas, lo que refleja las prioridades del gobierno cubano frente al desamparo de la población civil.

Aislamiento informativo y adaptación a la precariedad

El colapso del sistema energético ha traído consigo un fenómeno social más profundo: la renuncia voluntaria a la información. Con los teléfonos móviles inoperativos por falta de energía, muchos habitantes de estas zonas rurales ignoran incluso las recientes medidas económicas impuestas por las autoridades de la isla, como el controversial aumento de tarifas de ETECSA. La desinformación no solo es una consecuencia del apagón, sino que se asume por desesperanza, ante la certeza de que ninguna noticia alterará la realidad del hambre diurna y la oscuridad nocturna.

Este proceso de adaptación al caos, que en los campos cubanos se disfraza de una inquietante quietud, representa una herramienta de control para la dictadura cubana. La resignación ciudadana funciona como un mecanismo de contención ante el fracaso de las políticas estatales. La llamada \»resistencia\» impuesta desde el discurso oficial se traduce en la práctica en una válvula de escape que evita el estallido social, permitiendo al ejecutivo cubano mantener el control sin necesidad de ceder el poder o implementar reformas democráticas reales.

La extensión de este modelo de supervivencia a otras regiones del país podría consolidar un escenario de postración nacional indefinida. Si la ciudadanía asume el colapso sistémico como una costumbre, la presión social necesaria para forzar una apertura política se desvanecerá. La caída del sistema autoritario no será un evento espontáneo derivado del agotamiento económico; requerirá enfrentar activamente la normalización de la miseria que hoy mantiene secuestrada a la sociedad, un desafío que define el futuro democrático y la dignidad de la nación.

reportecubaya
Escrito por

reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.