Jueves, 23 de julio de 2026
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El régimen cubano designa a Óscar Pérez-Oliva Fraga, familiar del clan Castro, como nuevo viceprimer ministro

El ejecutivo cubano ha ascendido a Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro, al cargo de viceprimer ministro, consolidando la presencia del clan histórico en las altas esferas del poder. La designación, promovida por Miguel Díaz-Canel y aprobada por el Buró Político y el Consejo de Estado, marca el tercer ascenso del funcionario en menos de dos años dentro de la cúpula gubernamental.

Hasta ahora al frente del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX), Pérez-Oliva Fraga acumulará responsabilidades y mantendrá su cartera mientras asume sus nuevas funciones. La prensa oficial justificó el movimiento como parte de un \»proceso de renovación de cargos\», una narrativa recurrente del régimen de La Habana para maquillar la continuidad de la élite histórica en la gestión estatal. El ingeniero electrónico de 54 años ha escalado rápidamente en la estructura burocrática desde su nombramiento como viceministro a inicios de 2024, posición que asumió tras la salida del fallecido Ricardo Cabrisas.

El nuevo viceprimer ministro es hijo de la bióloga Mirsa Fraga Castro, hija a su vez de Ángela Castro, hermana mayor de los exgobernantes. Su trayectoria profesional, descrita por los medios estatales como forjada \»desde la base\», incluye cargos de dirección en la Empresa Maquimport y en la Evaluación de Negocios de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel. Asimismo, es sobrino de José Antonio Fraga Castro, quien presidiera el grupo empresarial Labiofam hasta 2014, lo que evidencia el arraigado control de la casta gobernante sobre los sectores estratégicos de la economía isleña.

Nepotismo institucionalizado en medio de la crisis estructural

Este nombramiento se produce en medio de una de las peores crisis económicas y sociales que ha enfrentado la isla en décadas. Con una inflación galopante, un éxodo migratorio sin precedentes y un desabastecimiento crónico de bienes básicos, el gobierno cubano recurre a figuras ligadas al núcleo fundador del castrismo para gestionar la atracción de capital extranjero. La designación de un familiar directo de la cúpula para liderar las políticas de inversión responde a la desconfianza sistémica de la dictadura hacia cualquier figura ajena a su círculo de poder hermético, priorizando la lealtad de sangre sobre la eficacia técnica.

La consolidación de Pérez-Oliva Fraga en la vicepresidencia del gobierno envía un mensaje inequívoco sobre el rumbo de las políticas económicas de la isla: la centralización del control en manos del aparato histórico. Para la ciudadanía, este movimiento institucional no representa una apertura ni una solución a la profunda crisis de subsistencia, sino la reafirmación de un modelo autoritario que perpetúa a su cúpula en el poder mientras la población enfrenta las consecuencias del colapso productivo, la represión social y la ausencia de cambios democráticos reales.

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Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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