La actriz cubana Laura Ramos recibió el Premio Iberoamericano ASICOM-Universidad de Oviedo en Asturias y aprovechó la ceremonia institucional para condenar la censura y la represión en la isla, dedicando el reconocimiento a quienes padecen la injusticia bajo el régimen de La Habana.
Durante la gala celebrada en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, la intérprete visiblemente emocionada tomó la palabra para dirigir la mirada hacia la realidad de su país natal. Ramos condenó de forma explícita la persecución contra los creadores y el colapso social, señalando que el galardón es para \»quienes sufren desde hace mucho la injusticia, el desamparo, la miseria, la dictadura de un gobierno que censura a los artistas y ha quebrado un país maravilloso\».
El reconocimiento, impulsado por la Asociación Iberoamericana de la Comunicación y la Universidad de Oviedo, distingue a figuras que fortalecen los vínculos culturales y sociales en Iberoamérica. Ramos, de 47 años y avecindada en España, es un rostro habitual de la televisión española tras sus papeles protagónicos en series como \»Los Farad\» y \»Entrevías\», además de contar con una amplia trayectoria en la pantalla cubana con producciones como \»Cuatro estaciones en La Habana\», \»Las profecías de Amanda\» y \»Operación Fangio\».
Una voz más desde el exilio artístico
El mensaje de la actriz, amplificado posteriormente a través de sus redes sociales, se enmarca en la creciente denuncia de figuras culturales en el exilio frente a la falta de libertades fundamentales en Cuba. La censura sistemática y el acoso a intelectuales y artistas por parte de la dictadura cubana ha provocado un éxodo sin precedentes de talentos, quienes se ven obligados a desarrollar sus carreras en el extranjero mientras constatan el desmantelamiento de la sociedad civil y el deterioro económico que asfixia a la población.
La concesión de estos espacios de visibilidad internacional permite que la crítica de figuras como Ramos trascienda las fronteras de la isla y ponga sobre la mesa la urgencia de un cambio democrático. Mientras el régimen de La Habana persiste en su política de silenciamiento y control ideológico, las voces de la diáspora continúan documentando ante la comunidad internacional la profunda crisis de derechos humanos y el quebranto institucional que define la actualidad cubana.